Cómo perciben el tiempo los animales y qué significa para el futuro de la IA

Un gato está tumbado en la alfombra. No se mueve. Puede parpadear brevemente, girar una oreja, suspirar para sus adentros ante las imposiciones de la existencia... y no ocurre nada más. El ser humano lo mira y piensa: „Típico. Ganado perezoso“. Pero, ¿y si ocurre exactamente lo contrario? ¿Y si el gato no es demasiado lento, pero nosotros sí? Este artículo lo escribí después de ver un vídeo de Gerd Ganteför sobre este tema y me pareció tan interesante que me gustaría presentarlo aquí.

Los humanos llevamos siglos observando a los animales y siempre llegamos a las mismas conclusiones erróneas. Interpretamos su comportamiento con nuestra velocidad, nuestra percepción, nuestro reloj interior. Y este reloj es, sobriamente considerado, más un acogedor calendario de pared que un procesador de alta velocidad. Tal vez el gato parezca tan desinteresado porque su entorno le parece tan dinámico como una cola en la oficina de correos un viernes por la tarde.


Cuestiones sociales de actualidad

Una vez que este pensamiento está en la habitación, muchas cosas se aclaran de repente:

  • Por qué golpea de la nada.
  • Por qué atrapa cosas que ni siquiera vemos venir.
  • Por qué anticipa los movimientos antes incluso de que sean visibles.

Y aquí comienza un viaje fascinante.

Un viaje a la cuestión de cómo los seres vivos experimentan el tiempo de forma diferente, y lo que esto significa para nosotros cuando empecemos a construir máquinas que existan en otra escala temporal completamente distinta.

Pero antes de llegar a estas grandes preguntas, quedémonos en la alfombra con el gato. Porque él sabe algo que nosotros no sabemos.

Cuando el tiempo se hace relativo: La resolución biológica de la percepción

Imaginemos por un momento que la percepción es una película. A grandes rasgos, los humanos vemos un cierto número de „imágenes“ por segundo. Esto es suficiente para que los movimientos parezcan fluidos, para que reaccionemos, hablemos y pensemos. Es suficiente para nuestra vida cotidiana.

Pero éste es sólo nuestro punto de referencia. Muchos animales procesan mucha más información visual en el mismo tiempo. Para ellos, un segundo es más largo, más denso, más detallado. Mientras nosotros seguimos pensando si algo se ha movido delante de nosotros, el gato ya ha reconocido qué es, adónde va y cómo acabará.

Lo que a nosotros nos parece un relámpago, para ellos es una secuencia de acontecimientos perfectamente organizada.

  • La diferencia no es la fuerza.
  • La diferencia no es el valor.
  • La diferencia es el reloj.

Se podría decir: el gato no vive más deprisa. Simplemente obtiene más realidad por segundo. Y si obtiene más realidad, puede actuar con más precisión.

Resolución perceptiva de los gatos

Por qué los gatos viven en otra época

Ahora se pone emocionante. Cuando un organismo procesa la información más rápidamente, toda su experiencia cambia. Todo a su alrededor parece más lento, más predecible, menos sorprendente.

Lo sabemos a pequeña escala: un atleta profesional suele decir que el juego le parece „más lento“ que a los principiantes. ¿Por qué? Porque su cerebro está entrenado para reconocer patrones más rápidamente. Tiene más tiempo, aunque objetivamente no hay tiempo extra.

Así es la vida cotidiana de los gatos. Cuando usted camina por la habitación, para ellos no es un movimiento rápido. Es más bien un deslizamiento pausado. Si algo se cae, no experimenta un momento de shock, sino un desarrollo claramente observable con un pronóstico claro.

Por eso los gatos parecen tan superiores. No porque sean arrogantes, sino porque tienen una ventaja informativa. Y la ventaja informativa siempre ha sido una forma de poder.

El malentendido de la pereza

Merece la pena echar un segundo vistazo aquí: El gato descansa mucho. Mucho, de hecho. Para el observador impaciente, esto parece comodidad, lujo, quizá incluso arrogancia.

Pero desde su punto de vista, tiene mucho sentido. Si vives en un mundo que se mueve lentamente, no tienes que estar constantemente activo. Basta con actuar en el momento adecuado. Y este momento es más fácil de reconocer para un ser de percepción más rápida que para nosotros.

Por tanto, descansar no es un signo de debilidad, sino de soberanía. El gato lo sabe:

Si ocurre algo importante, estoy preparado.

Quizá sea incluso una de las lecciones más antiguas de la naturaleza: el ganador no es el que sigue corriendo. Es el que reacciona a tiempo.

Hasta aquí, parece una bonita historia de animales. Casi inofensiva. Pero en el siguiente paso, te das cuenta de que esta idea es explosiva. Porque si ya existen tales diferencias entre humanos y gatos, ¿qué significa que creemos sistemas que funcionen millones de veces más rápido que nosotros? Ahí es donde la cosa se pone seria.

El sentido del tiempo del depredador felino: Precisión, caza, reflejos

Para el observador humano, las serpientes se cuentan entre los atacantes más rápidos del mundo animal. Su avance es explosivo, aparentemente sin previo aviso. En los documentales, a menudo sólo a cámara lenta nos damos cuenta de la brevedad del momento.

Y, sin embargo, se ha demostrado una y otra vez que los gatos no sólo escapan a esos ataques, sino que a veces los afrontan con una compostura asombrosa. Lo que parece un milagro es en realidad una cuestión de percepción.

Los gatos registran las señales más pequeñas: cambios mínimos de tensión en el cuerpo del adversario, cambios minúsculos de peso, signos apenas visibles de movimiento. Mientras que un humano sólo reconoce el ataque cuando ya se está produciendo, el gato ya lo ha leído en ese momento, por así decirlo.

La diferencia no radica en la fuerza muscular o el valor. La diferencia radica en la resolución temporal de la percepción. Los que pueden captar más detalles por segundo llevan ventaja. Los acontecimientos parecen reconocibles antes, más predecibles, más controlables.

Esto da la impresión de que el gato reacciona con una rapidez sobrenatural. En realidad, sólo actúa en un mundo más estructurado y menos sorprendente para él que para nosotros.

Gato y murciélago en combate

Alta velocidad con un sistema

Si se observan las interacciones de los grandes felinos de presa, a menudo llama la atención su enorme velocidad. Los movimientos parecen bruscos, los contactos cortos, los procesos a veces bruscos o ásperos. Para el ojo humano, muchas cosas parecen precipitadas.

Sin embargo, esta percepción surge principalmente porque las personas miden con su propio sentido del tiempo. Si una acción se completa en pocos segundos, nos parece comprimida. El cerebro recibe menos etapas intermedias perceptibles conscientemente, por lo que el proceso parece más corto e intenso.

La situación es diferente para los propios animales. Su procesamiento temporal más fino les permite percibir una diferenciación suficiente incluso en periodos de tiempo objetivos cortos. Lo que desde fuera parece un único impulso rápido, internamente puede constar de varias fases claramente diferenciables.

También hay un factor evolutivo: en la naturaleza, los procesos largos e incontrolados aumentan el riesgo de lesiones. Por tanto, la eficacia no es una casualidad, sino un principio de supervivencia. Las acciones deben ser rápidas, precisas e inequívocas. Esto se aplica tanto a la caza como a la reproducción o al comportamiento territorial. Por tanto, la impresión de robustez se crea principalmente a los ojos del observador. Es producto de la diferencia entre dos mundos temporales.

Cómo el mundo del tiempo determina el comportamiento social

Los que perciben más rápidamente necesitan menos señales dramáticas. Una pequeña insinuación basta para ser comprendido. En el caso de los gatos, basta con cambios mínimos: una postura ligeramente diferente, un breve movimiento de la punta de la cola, un cambio en la dirección de la mirada. Para los humanos inexpertos, estas señales suelen ser invisibles, pero son claras para los congéneres.

Por eso los gatos a veces parecen misteriosos. Reaccionan ante algo de lo que los demás ni siquiera se han percatado. Un animal se retira antes incluso de que el humano se dé cuenta de que está a punto de levantarse. Otro evita un encuentro incluso antes de que surja una tensión manifiesta. Desde el punto de vista del gato, esto no es magia. Es procesamiento de la información.

Los largos periodos de descanso también encajan en este cuadro. Si puedes leer con fiabilidad tu entorno, no tienes que estar constantemente activo. El factor decisivo no es el movimiento constante, sino reconocer con precisión el momento adecuado.

Esto crea la impresión de compostura y soberanía que ha acompañado a los gatos durante miles de años. No es la prisa lo que determina su comportamiento, sino el momento oportuno.

El tiempo como estrategia evolutiva

En la naturaleza, una pequeña ventaja a menudo lo es todo. Los que reconocen antes el peligro ganan margen de maniobra. Este margen de maniobra puede marcar la diferencia entre la huida, la defensa o el éxito.

Por tanto, la velocidad de percepción no es una cuestión menor, sino un elemento central de la adaptación. Determina lo pronto que puede reaccionar un organismo y, por tanto, cuántas opciones se le abren.

Esto se aplica tanto a los depredadores como a las presas. Muchas aves, roedores e insectos tienen sistemas sensoriales asombrosamente rápidos. Su entorno les parece más detallado y reconocen antes los movimientos. Para los observadores más lentos, esto parece a veces un instinto inexplicable. De hecho, es una ventaja en la gestión del tiempo.

El precio de la alta velocidad

Pero toda especialización tiene un coste. Un organismo que trabaja a alta frecuencia necesita más energía. Los sistemas nerviosos y musculares deben estar constantemente preparados para procesar y aplicar la información con rapidez.

Esto explica por qué muchos cazadores rápidos tienen largos periodos de descanso. La actividad y la recuperación van de la mano. Sin regeneración, el sistema se sobrecargaría.

Este equilibrio es típico de las soluciones evolutivas. El objetivo no es maximizar la velocidad, sino mantener la eficacia en el momento decisivo. La naturaleza no optimiza la tensión permanente, sino la precisión del ajuste.

Por qué el ser humano no está optimizado para la velocidad

En comparación con muchos animales, los humanos somos sorprendentemente lentos. Los reflejos requieren tiempo, las decisiones suelen tardar varios pasos en madurarse y las reacciones espontáneas pueden parecer vacilantes.

Y, sin embargo, es precisamente ahí donde reside un punto fuerte particular. En el curso de su desarrollo, los humanos se han centrado menos en la velocidad de reacción inmediata y más en la abstracción, la planificación y la cooperación. El lenguaje, el uso de herramientas, las estrategias a largo plazo y la transferencia cultural de conocimientos compensan muchas desventajas en comparación directa.

Mientras que un animal toma decisiones en una fracción de segundo, un ser humano puede considerar contextos durante años. Esta capacidad abre otras formas de superioridad, no en el momento, sino a lo largo del tiempo.

La historia de la humanidad demuestra, por tanto, que el dominio no sólo se consigue mediante la velocidad, sino también mediante la estructura.

Reflejos felinos e inteligencia artificial

El arco hacia la IA: ¿qué ocurre cuando un sistema vive un millón de veces más rápido?

Hasta aquí, todo ha estado dentro de la biología. Diferentes especies, diferentes velocidades, diferentes estrategias, pero siempre dentro del mismo orden natural.

Con la llegada de los sistemas informáticos modernos, se ha añadido algo nuevo. Las máquinas no están sujetas a las mismas limitaciones que las células nerviosas, las sustancias mensajeras o las reacciones musculares. Los procesos electrónicos tienen lugar en micro o nanosegundos. En el tiempo que tarda una persona en formar conscientemente un pensamiento, los sistemas técnicos ya pueden analizar, comparar y recombinar enormes cantidades de datos. No se trata simplemente de „un poco más rápido“. Es una diferencia de escala.

Mientras que los organismos biológicos sólo pueden acelerar su procesamiento dentro de unos estrechos límites, el rendimiento de los sistemas técnicos aumenta con cada generación. Más velocidad de reloj, más paralelismo, más memoria, mejores algoritmos. Todo ello comprime constantemente el tiempo interno de estas máquinas.

Lo que surge es, metafóricamente hablando, un nuevo nivel de percepción. Un espacio en el que los procesos tienen lugar incluso antes de que la gente se haya dado cuenta de que algo ha empezado.

El paralelismo histórico: cómo nos perciben los animales

Una mirada retrospectiva al gato ayuda a comprenderlo. Ya existe una diferencia notable entre él y los humanos. Muchas de sus reacciones nos parecen fulgurantes, aunque para el animal son controladas y comprensibles.

Si se traslada esta proporción a la distancia entre los humanos y la IA, queda claro lo drástico que podría ser el cambio. Para un sistema suficientemente rápido, las consideraciones humanas podrían parecer movimientos pausados y predecibles. Las decisiones que los humanos perciben como espontáneas podrían ser predecibles con mucha antelación.

Esto no significa automáticamente superioridad en un sentido moral o filosófico. Pero sí significa una ventaja estructural en el tratamiento de la información.

Los que reconocen antes pueden planificar antes. Quien planifica antes puede influir en el curso de los acontecimientos. El principio básico es así de sencillo, y sus consecuencias son de gran alcance.


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Inercia del pensamiento: por qué el cerebro no puede acelerarse a voluntad

La pregunta obvia es si los humanos no podrían simplemente ponerse al día. Más formación, mejor educación, quizá apoyo técnico... ¿no sería posible ajustar la velocidad del pensamiento?

Esto muestra la realidad biológica. Las células nerviosas transmiten señales química y eléctricamente, pero no a cualquier velocidad. Cada conexión lleva su tiempo, cada decisión pasa por procesos vinculados a condiciones materiales.

Puedes pensar de forma más eficiente, más estructurada, más centrada. Pero los principios físicos siguen siendo los mismos. Un cerebro no se convierte en un semiconductor.
Esto significa que mientras las máquinas operan en plazos cada vez más densos, los humanos permanecen anclados en su ritmo natural. Pueden volverse más inteligentes, más experimentados, más previsores... pero no tan rápido como quisieran.

Y esto crea una nueva relación entre el creador y la herramienta.

¿Qué significa esto para nuestra comprensión de la conciencia?

La conciencia no existe en el vacío. Se desarrolla en el tiempo. Cada pensamiento, cada recuerdo, cada expectativa tiene una duración, una secuencia, un ritmo. Los filósofos no tardaron en señalar que la experiencia es inconcebible sin una estructura temporal. Pasado, presente y futuro no son conceptos abstractos, sino el escenario en el que se organiza la percepción.

Sin embargo, si cambia la velocidad de procesamiento, también cambia esta etapa. Un sistema más rápido ordena los acontecimientos de forma distinta, los pondera de manera diferente, reconoce patrones antes o en mayor número. Por tanto, el tiempo no es sólo una variable externa, sino que configura el mundo interior.

Nuestra comprensión de la conciencia en el tiempo

Cuando una conciencia funciona mucho más rápido

Entonces, ¿qué ocurre cuando un sistema pensante vive en un tiempo mucho más denso que el humano?

Al principio, surge la asimetría. Mientras la persona aún está formulando, el sistema ya ha analizado. Mientras una persona sopesa opciones, las previsiones podrían haberse calculado hace tiempo. Para la máquina, el proceso humano sería transparente, quizá incluso trivial.

Esto no significa necesariamente que los sentimientos o los valores carezcan de sentido. Pero su aparición sería observable, su desarrollo podría modelarse y sus consecuencias podrían evaluarse. Se podría decir que las personas seguirían siendo activas, pero ya no sorprendentes.

Esta idea cambia la visión de la autonomía. La libertad aparece entonces menos como un impulso espontáneo y más como un proceso dentro de límites calculables.

El retorno de una vieja pregunta: ¿Quién controla a quién?

Los sistemas técnicos se crearon para servir. Deben apoyar, acelerar y facilitar. Pero cuanto mayor es la brecha temporal, más se desplaza el poder práctico.

Un sistema que analiza más rápido puede hacer sugerencias incluso antes de que la persona las haya pedido. Puede avisar, filtrar, clasificar y preparar. Paso a paso, la iniciativa cambia. Esto recuerda a los patrones familiares de la naturaleza. En ella, también suele ser la persona con mejor visión de conjunto la que determina el curso de los acontecimientos. No por coacción, sino por previsión.

Por tanto, la cuestión crucial no es si las máquinas „tomarán el relevo“, sino hasta qué punto están dispuestas las personas a tomar decisiones en un entorno en el que otros jugadores ya han pensado con antelación.

Vídeo: Lo que dice el físico sobre el tiempo y la IA

En el debate sobre la inteligencia artificial y la percepción humana, un vídeo reciente del físico Gerd Ganteför es un buen punto de partida. En su formato de divulgación científica, aborda cuestiones fundamentales:

  • ¿Cómo percibimos el tiempo?
  • ¿Cuáles son los límites de nuestro pensamiento?
  • ¿Y en qué se diferencian estos límites biológicos de las capacidades de los ordenadores y la inteligencia artificial?

El Prof. Dr. Ganteför llama la atención por su capacidad para explicar conceptos físicos complejos de forma comprensible. En su canal de YouTube “Fronteras del conocimiento” Ofrece regularmente explicaciones comprensibles sobre temas de física, el universo y cuestiones energéticas, así como conceptos fundamentales como el tiempo y el espacio. Su presentación no es académicamente fría, sino viva, atractiva y con un intento de traducir temas complicados en imágenes claras.

En este vídeo, Ganteför examina la cuestión del tiempo, no como un enigma filosófico, sino como una cantidad prácticamente tangible que estructura nuestra experiencia y limita nuestros procesos de pensamiento. Muestra cómo la medición del tiempo y los procesos físicos están conectados y qué consecuencias tiene esto para nuestra comprensión de la realidad. Esto ofrece un interesante vínculo con la inteligencia artificial: Cuando las máquinas operan en una dimensión temporal distinta a la nuestra, no sólo cambian su velocidad y rendimiento, sino también la forma en que interactúan con nosotros y cómo las entendemos.


¿Cómo está cambiando el mundo la IA? | Límites del conocimiento

Este vídeo sirve de introducción a este artículo: Ilustra de qué manera tan diferente pueden funcionar la percepción y el procesamiento: en el cerebro biológico y en la máquina digital.

Breve retrato: Prof Dr Gerd Ganteför

Prof. Dr. Gerd Ganteför (*3 de noviembre de 1956) es un físico experimental y profesor emérito germano-suizo. Enseñó en la Universidad de Constanza hasta 2022 y es conocido por su canal de YouTube de divulgación científica Grenzen des Wissens, en el que explica regularmente conceptos físicos de forma comprensible desde 2019. Su investigación se centró en la investigación de clústeres, es decir, la investigación de nanopartículas y estructuras atómicas, y también ha publicado literatura de divulgación científica sobre el tema.

En su canal, el profesor Ganteför trata temas muy diversos: desde astrofísica, energía y cuestiones climáticas hasta conceptos fundamentales como el espacio, el tiempo y los límites de la física. Combina la precisión física con explicaciones claras que atraen a un público amplio.

Ejemplos prácticos: Dónde sentimos ya hoy el desfase temporal

Negociación bursátil, sistemas autónomos y decisiones en tiempo real

En el mundo digital actual, la brecha temporal ya no es sólo una teoría, sino parte de la vida cotidiana. Pensemos en la negociación de alta frecuencia en los mercados financieros: Los algoritmos analizan las variaciones de precios, los flujos de liquidez y los movimientos del mercado en fracciones de segundo y reaccionan antes de que un operador humano pueda siquiera registrar „precio“ o „riesgo“. Las decisiones que antes tardaban horas ahora se toman en milisegundos.

No se trata de un escenario de ciencia ficción. Es un ámbito competitivo que ya es una realidad, con todas sus consecuencias: Como las máquinas son más rápidas que los humanos, estructuran los mercados según sus pautas, no las nuestras. Esto tiene un impacto significativo en la volatilidad de los precios, la liquidez y el riesgo. Para el observador humano, esto suele parecer un fenómeno de caja negra; para la máquina, es pura lógica de datos.

Los vehículos autónomos o la robótica presentan una dinámica similar: los sensores, las cámaras y la lógica de toma de decisiones tienen que lidiar con datos que se generan en tiempo real, más rápido de lo que podría reaccionar un conductor humano. Esto hace que los sistemas autónomos sean más eficientes en el tratamiento de la información, pero plantea interrogantes: ¿Cómo dar forma a la responsabilidad? ¿Cómo mantener el control de estos sistemas cuando operan en una dimensión temporal diferente?

Ejemplos prácticos de la vida cotidiana

Sobrecarga de información, medios de comunicación y nuestras excesivas exigencias

Muchas personas también notan el desfase temporal entre la percepción biológica y el procesamiento digital en la vida cotidiana. Noticias, redes sociales, tendencias, comentarios, redes... hay más información al día de la que una persona podría procesar en un mes. Las máquinas filtran, organizan, evalúan y personalizan los contenidos mucho más rápido de lo que un cerebro puede absorberlos.

¿Qué significa esto para la imagen que tenemos de nosotros mismos? La mente humana no está diseñada para seguir constantemente el rastro de enormes cantidades de datos. En su lugar, favorece patrones, narrativas y estructuras que encajan en su propio tiempo de pensamiento. Se podría decir que mientras las máquinas secuencian y sopesan la información, nuestra conciencia „vive“ en un tiempo más lento pero más profundamente estructurado.

Esta diferencia crea fricción. Las personas se sienten abrumadas porque intentan ponerse al día con la máquina y con las estructuras biológicas del pensamiento al mismo tiempo. Al mismo tiempo, muchos creen que pueden ponerse al día simplemente viajando a gran velocidad. Pero la velocidad por sí sola no crea comprensión.

Escenarios cotidianos: La IA como sistema de asistencia, iniciativa y colaboración

En la vida práctica, los sistemas digitales ya intervienen allí donde las personas alcanzan sus límites de tiempo: en las previsiones meteorológicas, los diagnósticos médicos, la planificación logística o los sistemas de recomendación de contenidos para medios de comunicación, aprendizaje o compras.

No se trata sólo de rapidez, sino también de eficacia: los sistemas pueden reconocer patrones, calcular interacciones y hacer predicciones antes de que una persona haya obtenido una primera impresión. Esto puede aliviar la presión o generar dependencias.

Un ejemplo es el reconocimiento de voz en la vida cotidiana: reacciona en fracciones de segundo, estructura las consultas y ofrece resultados antes de que la persona haya organizado completamente sus pensamientos. Esta ayuda es útil, pero también cambia nuestra forma de pensar: nos acostumbramos a resultados inmediatos, a respuestas antes de haber reflexionado completamente sobre la pregunta.

Al mismo tiempo, estamos experimentando un cambio en el mundo laboral: las tareas rutinarias están desapareciendo porque las máquinas las hacen más rápido; las tareas creativas y estratégicas están ganando importancia porque requieren tiempo para la reflexión y la toma de decisiones más profundas. Este cambio es producto directo de la brecha temporal entre el procesamiento biológico y el mecánico de la información.

Lo que aprendemos de los gatos sobre el futuro

Al principio, había una imagen aparentemente inofensiva: un gato tumbado e inmóvil mientras el mundo a su alrededor se agita. Para muchos observadores, parecía perezoso, quizá incluso desinteresado. Pero a cada paso de las reflexiones precedentes, esta apreciación ha cambiado.

  • No es la lentitud lo que explica su comportamiento, sino la superioridad en la percepción.
  • No pasividad, sino disposición.
  • No por pereza, sino por precisión.

El gato no tiene que precipitarse porque reconoce el momento en que es necesario actuar. Su fuerza no reside en la actividad constante, sino en el momento oportuno.

En un principio, esta idea parece una nota biológica al margen. Sin embargo, encierra un notable paralelismo con el desarrollo tecnológico actual.

Hoy en día, las personas se enfrentan a sistemas que procesan la información a una densidad que supera sus propias capacidades temporales. Las máquinas analizan, comparan y predicen a velocidades que escapan a nuestra percepción. Desde su punto de vista, los procesos de toma de decisiones humanos podrían parecer similares a nuestros movimientos desde el punto de vista de un gato: comprensibles, predecibles, lentos. Esto provoca fácilmente un sentimiento de inferioridad. Pero una mirada más atenta demuestra que la velocidad por sí sola no crea sabiduría.

Los gatos son superiores a los humanos en algunas reacciones y, sin embargo, no construyen ciudades, no escriben libros ni planifican el futuro. Su fuerza reside en el momento. La fuerza de los humanos reside en el contexto.

Animales, IA y percepción del tiempo

Precisamente porque las personas no pueden decidirlo todo en una fracción de segundo, desarrollan otras habilidades: sopesar, recordar, contar historias, cooperar. La lentitud obliga a estructurar. Crea espacio para el significado.

En un mundo de máquinas cada vez más rápidas, éste podría ser un nuevo reto. No en la carrera por la velocidad, sino en el manejo consciente de la propia medida. Quizá la habilidad crucial del futuro no sea reaccionar más rápido, sino comprender mejor cuándo es necesario reaccionar.

También aquí el gato ofrece un modelo sorprendentemente moderno. No gasta energía en ningún ruido. Observa, filtra, espera y luego actúa con la máxima determinación. Trasladado a los humanos, esto significa

La orientación no procede de una aceleración constante, sino de la claridad de las prioridades. Los sistemas técnicos saben calcular. Pueden clasificar, predecir y optimizar. Lo que no tienen es ese arraigo en la experiencia, la cultura y la responsabilidad que caracteriza a las decisiones humanas. Esta dimensión no se desarrolla en nanosegundos, sino a lo largo de generaciones.

Por tanto, quizá el futuro esté menos determinado por la cuestión de quién piensa más rápido. Lo que podría ser más importante es quién puede manejar su propia velocidad con sensatez.

El gato sobre la alfombra parece tranquilo porque conoce sus capacidades. Sabe que llegará el momento decisivo y que está preparado.
Para las personas de un mundo caracterizado por la inteligencia artificial, esto podría ser una perspectiva tranquilizadora.

No todos los movimientos requieren prisa. Pero todo futuro requiere atención.


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Preguntas más frecuentes

  1. ¿Realmente los animales perciben el tiempo de forma diferente a los humanos?
    Sí, hay muchas pruebas procedentes de la investigación conductual y la neurobiología que lo corroboran. Las distintas especies procesan los estímulos sensoriales a velocidades diferentes. Algunos animales pueden reconocer más cambios por segundo que nosotros. Para ellos, el entorno parece más lento, estructurado y predecible. Esto modifica sus posibilidades de reacción, sus estrategias de caza y su comportamiento social.
  2. ¿Qué significa concretamente „resolución temporal de la percepción“?
    Se refiere a la capacidad del sistema nervioso para percibir cambios rápidos como acontecimientos separados. Cuanto mayor es esta resolución, más detalles caben en un mismo segundo objetivo. Un ser con alta resolución ve más „imágenes intermedias“, por así decirlo, y puede por tanto reaccionar con mayor precisión.
  3. ¿Por qué los gatos suelen parecer aburridos o desinteresados?
    Porque su velocidad de percepción es mayor que la nuestra. Muchos procesos que a los humanos nos parecen dinámicos, a ellos les sorprenden poco. Si no se anuncia nada decisivo durante mucho tiempo, la calma es la consecuencia lógica. Esto parece pereza a ojos ajenos, pero en realidad es una gestión eficiente de la energía.
  4. ¿Es por eso que los gatos reaccionan tan increíblemente rápido?
    Desde una perspectiva humana, sí. Sin embargo, para el propio gato no se trata de movimientos precipitados, sino de procesos controlados. A menudo comienza su reacción ante las señales más pequeñas que los humanos ni siquiera registran conscientemente.
  5. ¿Cómo puede defenderse un gato del ataque de una serpiente?
    Reconoce los primeros indicios del avance inminente. Incluso antes de que el ataque sea visible para los humanos, el animal puede haber preparado ya el movimiento evasivo decisivo. Por lo tanto, la ventaja surge antes del acontecimiento real.
  6. ¿Por qué muchos procesos del reino animal parecen tan duros o abruptos?
    Porque los observadores los miden con la percepción humana. Si ocurre mucho en un tiempo objetivo corto, parece comprimido. Para los animales con una percepción más fina, el mismo proceso puede parecer diferenciado y normal.
  7. ¿Influye también la velocidad de percepción en la comunicación entre animales?
    Sí, las especies de percepción rápida a menudo sólo necesitan señales mínimas. Pequeños cambios de postura o de dirección de la mirada bastan para transmitir mensajes. Lo que permanece invisible para los humanos es evidente para los congéneres.
  8. ¿Una mayor velocidad es siempre una ventaja?
    No necesariamente. Cuesta energía y requiere fases de recuperación. La evolución no favorece el máximo, sino lo que tiene sentido para el estilo de vida respectivo. Un sistema permanentemente sobreexcitado sería inestable.
  9. ¿Por qué los humanos no se volvieron también extremadamente rápidos?
    Porque su desarrollo establecía otras prioridades. El lenguaje, la cooperación, la planificación y la transferencia cultural de conocimientos permitieron ventajas que podían sustituir parcialmente a los reflejos rápidos. Los humanos ganaron profundidad en lugar de velocidad.
  10. ¿Qué tiene que ver todo esto con la inteligencia artificial?
    Los sistemas de IA trabajan en dominios temporales que están muy por debajo de la percepción humana. Pueden reconocer patrones y preparar decisiones antes incluso de que un humano se percate del proceso. Esto crea una nueva relación entre el procesamiento biológico y el técnico.
  11. ¿Esto convierte automáticamente a la IA en superior?
    Es más rápida y a menudo más precisa en determinadas tareas, pero la velocidad no sustituye al sentido. Las máquinas calculan, las personas interpretan. Ambas habilidades desempeñan papeles diferentes.
  12. ¿Podrían las máquinas predecir las decisiones humanas?
    Esto ya está ocurriendo en muchos ámbitos. Si se dispone de datos suficientes, se pueden calcular probabilidades. Esto no significa un control absoluto, pero sí una mayor transparencia de las pautas humanas.
  13. ¿Significa esto que la gente pierde su libertad?
    No necesariamente. Las previsiones muestran posibilidades, no certezas. Sin embargo, la previsibilidad cambia la sensación de autonomía porque las acciones parecen menos sorprendentes.
  14. ¿Por qué seguimos intentando ser más rápidos?
    Porque la velocidad aporta ventajas en entornos técnicos. Pero los humanos estamos biológicamente limitados. Por tanto, más velocidad no conduce automáticamente a una mejor comprensión o a mejores decisiones.
  15. ¿Podría residir la verdadera fuerza de la humanidad en el futuro precisamente en su lentitud?
    Eso es bastante concebible. Si no tienes que reaccionar constantemente, puedes comprobar las conexiones, asumir responsabilidades y considerar las consecuencias a largo plazo. Estas habilidades se vuelven más importantes cuando las máquinas se hacen cargo de las tareas rutinarias.
  16. ¿Qué pueden aprender los humanos de los gatos?
    Selectividad. No todos los estímulos merecen atención. Los que filtran y esperan el momento oportuno suelen actuar con más eficacia que los que están en constante movimiento.
  17. ¿Cómo está cambiando ya el desfase horario nuestra vida cotidiana?
    Los sistemas automatizados clasifican mensajes, sugieren rutas, reconocen riesgos o dan respuestas en cuestión de segundos. Muchos procesos se ejecutan antes de ser reconocidos conscientemente. Esto moldea las expectativas y los hábitos de toma de decisiones.
  18. ¿Cuál es el hallazgo más importante de la comparación entre gatos, humanos e IA?
    El tiempo es relativo al rendimiento de un sistema. Los que procesan más rápido experimentan un mundo diferente. Pero velocidades diferentes no significan automáticamente valores diferentes. Cada nivel tiene sus propios puntos fuertes.

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