Durante muchos años, la optimización para motores de búsqueda (SEO) fue lo más importante para los administradores de sitios web. Quien quisiera aparecer bien posicionado en Google se preocupaba por crear títulos significativos, contenidos de alta calidad, tiempos de carga rápidos y una estructura técnica impecable. Estas reglas básicas siguen vigentes hoy en día y es probable que sigan siendo importantes durante mucho tiempo. Sin embargo, al mismo tiempo, Internet está cambiando a un ritmo que hace tan solo unos años habría sido difícil de imaginar. Cada vez más personas ya no plantean sus preguntas exclusivamente a un motor de búsqueda, sino directamente a una inteligencia artificial. Ya sea ChatGPT, Claude, Gemini u otros sistemas de IA, hoy en día suele bastar con una sola pregunta para obtener una respuesta detallada, sin tener que revisar primero una página de resultados de búsqueda.
Para los administradores de sitios web, esto plantea una nueva pregunta: ¿cómo consiguen realmente estos sistemas de IA la información adecuada? ¿Y cómo reconocen qué contenidos de un sitio web son especialmente importantes?