Durante siglos, la propiedad fue algo muy tangible. Se podía tocar, pisar o tener en la mano. Una casa, un terreno, un taller, libros en una estantería o herramientas en un cajón... eran cosas que podían asignarse claramente. Pertenecían a alguien, estaban visiblemente presentes y solían seguir estándolo aunque cambiaran las circunstancias políticas, económicas o sociales.
Este artículo explica qué es la propiedad digital, qué formas adopta y cómo puede crearse, especialmente en la actual era de la IA.