En la primera parte de esta serie de artículos, vimos que la exportación de datos de ChatGPT es mucho más que una función técnica. Tus datos exportados contienen una colección de pensamientos, ideas, análisis y conversaciones que se han acumulado durante un largo periodo de tiempo. Pero mientras estos datos sólo se almacenen como un archivo en tu disco duro, siguen siendo sólo eso: un archivo. El paso crucial es hacer que esta información vuelva a ser utilizable. Aquí es exactamente donde empieza el desarrollo de una IA de conocimiento personal.
En realidad, la idea es sorprendentemente sencilla: una IA no sólo debe trabajar con conocimientos generales, sino también ser capaz de acceder a sus propios datos. Debe ser capaz de buscar en conversaciones anteriores, encontrar contenido adecuado e incorporarlo a nuevas respuestas. Esto convierte a una IA ordinaria en una especie de memoria digital. Esta es la segunda parte de la serie de artículos, que ahora se centra en el aspecto práctico.