Si hace unos años me hubieras preguntado cómo sería el desarrollo de software dentro de diez años, probablemente habría hablado de nuevos lenguajes de programación, mejores marcos de trabajo o entornos de desarrollo más potentes. Hoy mi respuesta sería totalmente diferente. El mayor cambio no se produce en las herramientas, sino en la forma en que pensamos y trabajamos como desarrolladores.
Mientras escribo estas líneas, yo mismo estoy trabajando en un nuevo sistema de software. Para ello, llevo varias semanas utilizando de forma intensiva herramientas modernas de IA, como Codex y otros modelos de lenguaje. Al principio sentía curiosidad, pero ahora estoy sobre todo impresionado. No porque la IA de repente lo haga todo por sí sola, sino porque se encarga de ciertas tareas sorprendentemente bien y, con ello, permite nuevas formas de trabajar.