Al desarrollar una aplicación empresarial, en un primer momento la atención se centra en las tareas visibles: se crean tablas, se definen relaciones, se diseñan formularios de entrada y se automatizan los procesos operativos. En cuanto los primeros usuarios pueden empezar a trabajar con la solución, parece que una gran parte del proyecto ha concluido. Sin embargo, en la práctica es entonces cuando comienza la fase más exigente a largo plazo. Una aplicación de uso empresarial debe mantenerse, ampliarse y adaptarse a los nuevos requisitos. Es necesario documentar los cambios, distribuir las nuevas versiones y transferir los datos existentes de forma segura. A esto se suman los distintos derechos de usuario, las copias de seguridad, los análisis de errores y la cuestión de si la solución debe ejecutarse de forma local, en un servidor propio o en la nube.
Muchas plataformas de desarrollo se centran principalmente en la creación de la aplicación propiamente dicha. Para las actualizaciones, la documentación, la implementación y el funcionamiento, se añaden posteriormente herramientas adicionales y procedimientos específicos. Con el tiempo, se crea un entorno técnico compuesto por numerosos componentes independientes entre sí, que solo puede mantenerse unificado con un esfuerzo considerable. Por ello, SchallOS adopta un enfoque más integral. La plataforma no solo debe acompañar a una aplicación empresarial durante su creación, sino a lo largo de todo su ciclo de vida: desde el desarrollo, pasando por la documentación y la puesta en marcha, hasta las actualizaciones y el funcionamiento continuo.