La inteligencia artificial parece un fenómeno repentino para mucha gente. Hace apenas unos años, apenas desempeñaba un papel en la vida cotidiana, pero hoy está presente constantemente: en las noticias, en los debates, en las conversaciones en el trabajo. Sin embargo, esta impresión es engañosa. La IA no surgió de la noche a la mañana. Lleva décadas investigándose, desarrollándose y utilizándose en ámbitos especializados. Lo nuevo no es la idea, sino el enfoque.
La inteligencia artificial existe como idea de investigación desde hace décadas. Durante mucho tiempo fue un tema para universidades, grandes empresas y aplicaciones especializadas. La gran diferencia hoy es que muchos sistemas de IA han madurado hasta el punto de poder ser utilizados por personas normales en la vida cotidiana, a través de una simple ventana de entrada, en un ordenador o un smartphone.