Cuando en las noticias de „Nivel de llenado del 40% de las instalaciones de almacenamiento de gas“ Cuando hablamos de porcentajes, al principio suena abstracto. Los porcentajes parecen técnicos, alejados de la vida cotidiana. Y, sin embargo, hay algo muy concreto detrás: la cuestión de hasta qué punto es realmente estable nuestro suministro de energía, no en teoría, sino en la práctica diaria.
En Alemania, el gas no sólo se utiliza en plantas industriales o centrales eléctricas. Calienta viviendas, suministra agua caliente, impulsa redes de calefacción urbana y sigue siendo la columna vertebral del suministro energético en muchas regiones. Sin embargo, a diferencia de la electricidad, el gas no puede generarse a voluntad „pulsando un botón“. Hay que extraerlo, transportarlo y, sobre todo, almacenarlo.
Aquí es exactamente donde entran en juego las instalaciones de almacenamiento de gas. Son como la despensa del país. Mientras esté bien lleno, casi nadie le presta atención. Si se vacía visiblemente, surgen preguntas: ¿Durará? ¿Cuánto durará? ¿Y qué pasa si las cosas siguen yendo cuesta abajo?