El conflicto Irán-Israel: por qué esta escalada es la pesadilla estratégica de Occidente

Hay momentos en la historia en los que percibes que algo está cambiando. No bruscamente, no con una sola decisión, sino como una línea que recorre lenta pero inexorablemente el polvo de viejas certezas. Los últimos días han sido momentos así. Durante mucho tiempo me pregunté si realmente debía escribir este editorial; al fin y al cabo, ya he tratado en detalle el tema de Irán en otra ocasión y he dejado claro que sólo se puede entender este país y sus estructuras de poder si se observan las líneas de hace décadas. Pero son precisamente estas líneas las que ahora se han hecho visibles de nuevo, con más claridad que nunca.

Lo que me hace levantarme y prestar atención no son sólo los hechos concretos: los ataques nocturnos, la sobrecarga de las defensas antimisiles israelíes, la retórica de los líderes políticos, el creciente cambio de poder en el trasfondo. Es el patrón subyacente: la sensación de que estamos ante un conflicto que entra en una fase que será una pesadilla para cualquier estratega. Y precisamente por eso escribo este artículo: porque muchos ven la superficie, pero casi nadie entiende lo que se está cociendo debajo.

Y porque creo que vivimos en una época en la que los ciudadanos tienen que volver a aprender a pensar con los ojos abiertos. No con pánico ni sumisión, sino con sobriedad. Eso es exactamente lo que intento hacer con este artículo: Orientar, sin blanquear, y mostrar por qué este conflicto ha alcanzado una nueva calidad que Occidente no ha experimentado de esta forma desde hace mucho tiempo.


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Últimas noticias sobre el conflicto Israel-Irán

10.04.2026: Ein Interview mit dem ehemaligen General Roland Kather wirft eine zentrale Frage zum aktuellen Iran-Konflikt auf:

Was ist nach diesem Krieg eigentlich besser als zuvor?

Kather kommt zu einer ernüchternden Einschätzung. Weder seien strategische Ziele erreicht worden, noch habe sich die Lage nachhaltig stabilisiert. Im Gegenteil: Der Iran bleibe militärisch handlungsfähig, produziere weiterhin Drohnen und verfüge über Raketen, während die Straße von Hormus blockiert sei und die Waffenruhe als fragil gelte. Auch geopolitisch erkennt Kather keine Fortschritte – vielmehr könnten andere Akteure wie Russland indirekt profitieren.


IRAN-KRIEG: „Es ist einer der klassischen Fehler, den die USA gemacht haben!“ Kathers Abrechnung | Canal de noticias WELT

Seine Analyse stellt damit eine grundlegende Frage in den Raum, die auch über diesen Konflikt hinaus Bedeutung hat: Führt militärisches Eingreifen tatsächlich zu einer Verbesserung der Ausgangslage – oder verfestigt es bestehende Probleme nur weiter? Genau diese Überlegung gewinnt angesichts der aktuellen Entwicklungen erneut an Gewicht.

09.04.2026: Las críticas internacionales a la reciente Ataques israelíes en Líbano pese al alto el fuego acordado está aumentando significativamente. Según las Naciones Unidas, los ataques aéreos se han calificado de „escandalosos“ y el elevado número de víctimas civiles de „inaceptable“, al tiempo que se piden investigaciones independientes sobre posibles violaciones del derecho internacional.

Al mismo tiempo, el tono dentro de Europa también se está endureciendo: el Presidente del Gobierno español Pedro Sánchez condenado La UE condenó enérgicamente los ataques y habló de un trato „intolerable“ de la vida humana y el derecho internacional. En una declaración pública, pidió que se incluyera explícitamente a Líbano en un alto el fuego, que se condenaran internacionalmente los ataques y que se suspendiera el acuerdo de asociación de la UE con Israel. En conjunto, esto muestra un creciente frente diplomático contra la expansión del conflicto, sobre todo en lo que respecta a las consecuencias humanitarias y el riesgo de una nueva escalada regional.

08.04.2026La situación en el conflicto de Irán se ha apaciguado sorprendentemente en el último minuto: sólo unos 90 minutos antes de que expirara el ultimátum fijado por el presidente estadounidense, Donald Trump, Estados Unidos e Irán acordaron un alto el fuego inicial de dos semanas. De este modo se evitó por el momento una inminente acción militar a gran escala, después de que previamente se hubieran proferido drásticas amenazas. Al parecer, el giro se produjo gracias a una iniciativa de mediación diplomática, incluida la de Pakistán, que convenció a ambas partes para entablar conversaciones. Parte del acuerdo es la apertura temporal del estratégicamente importante estrecho de Ormuz, que tuvo un efecto positivo inmediato en los precios del petróleo y los mercados financieros. No obstante, la situación sigue siendo frágil: el alto el fuego se considera temporal y sujeto a condiciones, mientras que aún no han comenzado las negociaciones sobre una solución permanente.

07.04.2026La escalada en el conflicto de Irán ha alcanzado un nuevo nivel retórico: según un reciente blog en directo de Süddeutsche Zeitung, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenaza abiertamente a los dirigentes iraníes con la destrucción total del país si no responden a sus exigencias. Trump anunció literalmente que „una civilización entera morirá esta noche“ si no se llega a un acuerdo. Al mismo tiempo, presiona a Teherán con el tiempo, sobre todo en relación con el bloqueo del estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, se concretan las amenazas militares: Infraestructuras clave como centrales eléctricas y puentes podrían quedar completamente destruidas en pocas horas.

Los observadores internacionales reaccionan con alarma y advierten de una nueva escalada que podría extenderse mucho más allá de Oriente Próximo. La crisis energética también se está intensificando ya de forma significativa. En conjunto, la impresión es la de una dinámica de alto riesgo en la que los ultimátums políticos y las opciones militares están estrechamente ligados.


Trump reitera el ultimátum a Irán y amenaza con su destrucción faz

04.04.2026Alemania podría desempeñar un papel mucho más importante en el actual conflicto de Irán de lo que parece a primera vista. Un informe muestra, que las infraestructuras militares centrales en suelo alemán -incluidas importantes bases estadounidenses como la de Ramstein- tienen una función crucial para las operaciones estadounidenses en Oriente Medio. Sin el apoyo logístico, el procesamiento de datos y la coordinación a través de estas instalaciones, muchas operaciones serían mucho más difíciles de realizar. Al mismo tiempo, esto crea un área de tensión política: si el gobierno alemán restringiera el uso de estas infraestructuras, podría influir significativamente en el margen de maniobra de Estados Unidos. Hasta ahora, Alemania se ha abstenido oficialmente, alegando obligaciones de la alianza, pero desde el punto de vista jurídico y político, la intervención sería al menos concebible. Esto sitúa a Alemania más en el centro de la dinámica geopolítica de lo que el debate público ha sugerido hasta ahora. El conflicto muestra así una vez más lo estrechamente interrelacionadas que están la infraestructura militar, las decisiones políticas y las dependencias internacionales.


Base aérea de Ramstein: ¿Cuál es el papel de Alemania en la guerra de EEUU contra Irán? | Noticias DW

Este vídeo arroja luz sobre el papel de la base aérea de Ramstein en el actual conflicto de Irán y muestra lo central que es Alemania para las operaciones militares estadounidenses en Oriente Próximo. Desde Ramstein se coordinan las operaciones, se procesan los datos y se controlan los procesos logísticos. Al mismo tiempo, queda claro que la presencia de las fuerzas armadas estadounidenses es económicamente importante para la región, mientras que políticamente sigue siendo cada vez más controvertida. Los expertos analizan la importancia estratégica de la base para la OTAN y EE.UU. - y las cuestiones que esto plantea para Alemania.

31.03.2026Las tensiones en torno al conflicto de Irán están provocando cada vez más diferencias abiertas en el seno de la alianza occidental. Según informes recientes Italia ha autorizado a EE.UU. a utilizar una base militar en Sicilia para operaciones en la guerra de Irán, ya que no hubo autorización parlamentaria para ello con la suficiente antelación. Al mismo tiempo, Roma subraya que se trataba de una decisión jurídica y no política.

Ya antes España adopta una postura claraEl gobierno de Madrid prohibió a Estados Unidos utilizar bases militares importantes como Rota y Morón, así como sobrevolar el espacio aéreo español para misiones en el conflicto de Irán. El trasfondo de esta medida es la clara línea política de España de no apoyar la guerra y considerarla problemática desde el punto de vista del derecho internacional. En general, esto está creando una fisura cada vez más visible dentro de la OTAN, ya que los países europeos están limitando claramente su participación en la escalada militar.


Koch, experto bursátil de EEUU: „Las medidas de Trump están desestabilizando la economía mundial“ | La economía mundial se desestabiliza: "Las medidas de Trump están desestabilizando la economía mundial Handelsblatt


La noche de los impactos en marzo de 2026

Si uno echa un vistazo a lo que le ha ocurrido a Israel en las últimas noches, se dará cuenta inmediatamente de que un conflicto ha traspasado los límites de las rutinas habituales. Oriente Próximo ha sido un polvorín durante décadas, sí - pero esta intensidad, esta pura masa de balas lloviendo sobre territorio israelí a intervalos cortos, es otra cosa. Es como si todo un sistema de arquitectura de seguridad hubiera empezado a tambalearse de repente.

Y lo que es particularmente notable es que la famosa Cúpula de Hierro, que es casi míticamente romantizada en los informes de noticias occidentales, apenas era visible durante estas horas. Pocos misiles interceptores, apenas trazadores, pero más impactos. Cuando un sistema de defensa considerado casi infalible durante años se ve de repente desbordado, no es sólo un detalle militar: es una señal geopolítica.

No se ven estas imágenes -sin adornos, sin editar, crudas- en las noticias. Pero conforman la sensación de poder de un país. Y también influyen en los sentimientos de quienes las ven. Este es el tipo de material visual que inquieta a sociedades enteras. No porque sea nuevo, sino porque ha sido suprimido durante mucho tiempo.

Lo que hace que esta escalada sea tan peligrosa

Por supuesto, también hubo violencia entre Israel e Irán o grupos controlados por Irán en el pasado. Eso no es nada nuevo. Pero lo que es diferente ahora es la combinación de tres factores:

  1. Irán está poniendo a prueba deliberadamente los límites de la resistencia de Israel. No de forma selectiva, sino estratégica, a lo largo de semanas y meses.
  2. Israel atraviesa una crisis política interna. Una sociedad dividida reacciona de forma cada vez más imprevisible ante las amenazas exteriores.
  3. Los mecanismos internacionales de protección son más débiles que nunca. EE.UU. puede tener una presencia militar, pero está políticamente paralizado. De todos modos, Europa está distraída y es impotente. China y Rusia persiguen sus propios objetivos.

Si juntamos estos tres puntos, nos damos cuenta de la profundidad del problema: este conflicto no es simplemente una disputa entre dos Estados. Es un nexo de cambios de poder a escala mundial.

Por qué fallan los informes habituales

En nuestros medios de comunicación, este conflicto parece a menudo un conflicto lejano, quizá trágico, pero de algún modo „controlado“. Una pieza de las noticias de la noche, incrustada entre informes económicos y mapas meteorológicos. Las drásticas imágenes que circulan por las redes sociales no aparecen allí. Los impactos durante la noche, los temblores, el visible fallo de las defensas... todo ello se suaviza.

  • Quizá porque no quieren sembrar el pánico.
  • Tal vez porque se cree que la población no es lo suficientemente resistente.
  • Pero quizá también se deba a que tú mismo subestimas la gravedad de la situación.

La falta de información no es una casualidad. Es un riesgo. Las sociedades que se informan sin una base realista toman instintivamente decisiones políticas equivocadas. Y esto es exactamente lo que estamos viviendo actualmente: un malestar creciente sin las herramientas para comprenderlo.

Un ataque nocturno que hace visible la vulnerabilidad

Este vídeo muestra de forma impresionante lo bruscamente que puede agravarse la situación en Oriente Próximo. El lanzamiento masivo de cohetes sobre Tel Aviv, acompañado de sirenas ululantes y explosiones en el cielo, hace inconfundible la vulnerabilidad estratégica de la región. Aunque algunos de los ataques fueron interceptados, suficientes proyectiles alcanzaron la zona urbana como para causar víctimas y daños considerables.


Una lluvia de misiles iraníes sacude Tel Aviv, sirenas y explosiones | Tribuna Timur

Las mismas escenas se repiten varias veces en el vídeo. En este sentido, no merece necesariamente la pena ver el vídeo entero, pero incluso una parte de él proporciona una impresión de la situación sobre el terreno. En pocos minutos, millones de personas se dieron cuenta de lo delgada que se había vuelto la línea de seguridad. Es precisamente esta mezcla de sobrecarga técnica y alta presión política la que describe la lógica de escalada de nuestro tiempo.

El retorno de la historia

Lo que me preocupa especialmente: Estamos viviendo el regreso de un tipo de conflicto que en Europa creíamos superado. Estados que se amenazan abiertamente. Potencias nucleares que se ponen a prueba mutuamente. Potencias regionales que desafían a Occidente en sus puntos más sensibles. Lo que estamos viendo no es un brote accidental de violencia, sino que forma parte de una estrategia a largo plazo que ya no sigue las reglas de Occidente.

La Historia vuelve. Y lo hace con un rigor que muchos no esperaban.

En los próximos capítulos, me gustaría mostrarles lo que es realmente nuevo en esta escalada. Por qué Occidente apenas es capaz de dirigir este conflicto. Por qué Israel e Irán están atrapados en una tenaza estratégica de la que les resultará difícil escapar. Y por qué la percepción de la situación por parte de los medios de comunicación no refleja lo que realmente está ocurriendo.

Si quieres entender por qué esta crisis puede ser un punto de inflexión - geopolíticamente, en términos de política de seguridad y también en términos de medios de comunicación - entonces puedes leer los próximos capítulos como una caja de herramientas. No porque ofrezcan respuestas sencillas, sino porque sitúan las cosas en un contexto histórico. A continuación profundizaremos en las estructuras que sustentan este conflicto. Y veremos por qué son tan peligrosas.

80 años de política de seguridad occidental y su erosión

Si se quiere entender por qué el actual conflicto entre Israel e Irán es tan explosivo desde el punto de vista estratégico, hay que aceptar una cosa: No surgió de repente. Es el producto de una política de seguridad occidental que se ha alejado cada vez más de la realidad desde 1945. Y precisamente porque los supuestos básicos de Occidente se cuestionan ahora abiertamente por primera vez en décadas, merece la pena echar una mirada clara al pasado, no con nostalgia, sino de forma clarificadora.

Muchas de las decisiones equivocadas de hoy sólo son comprensibles si se reconoce cómo se ha ido construyendo un marco de ilusiones a lo largo de décadas. Y este marco comenzó después de la Segunda Guerra Mundial, en un mundo que era estructuralmente diferente, pero que sigue teniendo un asombroso número de paralelismos intelectuales con la actualidad.

La ilusión de un orden estable de posguerra

Después de 1945, surgió en Occidente la creencia de que se podía crear un mundo estable y predecible con una mezcla de fuerza económica, disuasión militar y normas morales. Estados Unidos -que entonces seguía siendo la superpotencia indiscutible- asumió el papel de árbitro mundial. Y Europa se puso a la cola, contenta de que otro hiciera el „trabajo sucio“ de la seguridad.

Este modelo funcionó sorprendentemente bien durante décadas:

  • La disuasión mantuvo a raya a la Unión Soviética.
  • El mundo árabe seguía fragmentado.
  • Hasta 1979, Irán estaba en el bando occidental.

El plan era sencillo: si somos lo bastante fuertes, los demás seguirán siendo previsibles. Pero sólo funcionó porque entonces el mundo no estaba tan interconectado como hoy. Y porque Occidente subestimó a sus oponentes, una tradición que persiste hoy en día.

Los puntos de inflexión: Irán 1979 y las nuevas realidades

Todo cambió con la Revolución Islámica. Irán se separó de la influencia occidental y empezó a construir su propio orden: religiosa, ideológica y estratégicamente. Mientras Europa y Estados Unidos esperaban que se tratara de una fase, Irán inició su política de „paciencia estratégica“, que dura ya décadas y que hoy puede sentirse en todas partes. Sólo aquí queda claro por qué la perspectiva occidental fracasa tan a menudo:

  • Occidente planifica en periodos legislativos.
  • Irán planea en generaciones.

Esto creó el primer desequilibrio estructural que hoy desempeña un papel central en el conflicto.

Las décadas de la sobreexpansión: Irak, Afganistán, Libia, Siria

El siguiente gran error fue creer que los sistemas geopolíticos podían estabilizarse mediante la intervención. Si observamos los últimos 30 años de política exterior occidental, reconoceremos un patrón:

  • Afganistán20 años de operaciones y los talibanes se apoderan del país en cuestión de días.
  • IraqUn régimen derrocado, pero todo un país sumido en el caos.
  • LibiaUna „intervención humanitaria“ que ha desestabilizado el norte de África.
  • SiriaUna guerra de poder sin vencedores, salvo los que quieren debilitar a Occidente.

En cada uno de estos casos, Occidente pensó: „Sabemos cómo crear estabilidad“. Y cada vez resultó lo contrario. La miseria actual con Irán e Israel no es ajena a esto. Es la suma de estos errores lo que ahora está dando sus frutos.

Por qué Occidente se ha sobrevalorado

Este es un punto importante que casi nunca aparece en los análisis políticos clásicos: Occidente consideró durante mucho tiempo que sus propios valores eran universales. Democracia, liberalismo, laicismo: se daba por sentado que estos conceptos debían ser evidentes en todo el mundo. Y sólo unas pocas voces advirtieron que otras culturas tienen una visión completamente diferente del poder, la religión y el Estado.

Irán es uno de los países que lo demuestra más claramente. El régimen iraní no es irracional, sino racional en el marco de su propia lógica histórica y religiosa. Y es precisamente esta racionalidad la que Occidente nunca ha entendido realmente porque no encajaba en su visión del mundo.

A esto se sumó la creencia en la superioridad tecnológica: drones, defensa antimisiles, ciberguerra, sistemas de vigilancia. Todo parecía controlable, hasta que el enemigo aprendía a sobrecargar o burlar los sistemas. Los ataques nocturnos que vemos hoy no son sólo acontecimientos militares. Simbolizan el hecho de que la lógica occidental de superioridad se está desmoronando.

Las consecuencias: Un orden que sólo existe sobre el papel

El conflicto actual revela tres debilidades fundamentales de la arquitectura de seguridad occidental:

  • Occidente ya no puede contener los conflictos. Incluso Estados Unidos se esfuerza por detener la escalada sin verse implicado en ella.
  • Europa se ha desmarcado en materia de política de seguridad. No viene nada, excepto las apelaciones. Y todos los jugadores lo saben.
  • Los nuevos poderes emergen con confianza - y ya no les importan las expectativas occidentales. Esto incluye no sólo a China y Rusia, sino también a actores regionales que antes no se habrían atrevido a provocar abiertamente.

En resumen: el viejo orden sólo existe en la retórica. En realidad, apenas tiene peso.

Por qué son cruciales estos antecedentes históricos

Si se quiere entender el drama del conflicto actual, hay que reconocer lo profunda que es la erosión de la política de seguridad occidental. Sin esta visión, todo parece una escalada espontánea, una desafortunada coincidencia de acontecimientos sorprendentes. En realidad, es la consecuencia lógica de décadas de errores de apreciación.

El conflicto entre Israel e Irán es tan peligroso porque está construido sobre unos cimientos que ya están agrietados. Y porque los mecanismos que solían evitar la escalada apenas funcionan hoy en día.

Son precisamente estos mecanismos los que seguiremos desmenuzando en los siguientes capítulos, paso a paso, para que puedan ver claramente por qué esta crisis es algo más que una simple disputa regional. Es una prueba para la cuestión de si Occidente puede mantener su papel en el mundo - o si ya hemos entrado en una nueva era.

Erosión estratégica de Occidente

La lógica iraní del poder: racionalidad sin racionalidad occidental

Si se quiere entender el conflicto actual, primero hay que darse cuenta de una cosa: Los dirigentes iraníes no son irracionales. Simplemente actúa de acuerdo con una lógica que casi nadie en Occidente domina o es capaz siquiera de reconocer. El régimen no piensa en términos de ciclos electorales, estrategias de relaciones públicas o historias de éxito a corto plazo. Piensa a largo plazo. Décadas, a veces incluso generaciones.

Esta perspectiva a largo plazo es la razón por la que el sistema se ha mantenido estable desde 1979, a pesar de las sanciones, del aislamiento internacional y de las protestas periódicas. Occidente interpreta a menudo la estabilidad como terquedad o atraso. En realidad, es paciencia estratégica. Un principio de gobierno probado y comprobado que está profundamente arraigado en la autoimagen histórica de la élite iraní.

Los dirigentes iraníes no aprovechan los cambios geopolíticos de forma impulsiva, sino gradual. Cada provocación se enmarca en un espectro más amplio de objetivos: dominio regional, estabilidad ideológica, disuasión frente a enemigos externos y un mensaje claro a su propia población. Es precisamente esta mezcla la que hace que el régimen sea difícil de calcular para los analistas occidentales, pero sorprendentemente estable desde su propia perspectiva.

El régimen y su pueblo: por qué los disturbios no conducen a lo que Occidente espera

Uno de los mayores errores del pensamiento occidental es asumir que cualquier descontento visible en Irán debe acabar inevitablemente en un cambio de régimen. Pero las protestas no significan automáticamente una revolución. E incluso las revoluciones -como demuestra la historia- a menudo no terminan donde a Occidente le gustaría.

Irán es un país con miles de años de experiencia cultural, religiosa y nacional. Existe una profunda narrativa de heteronomía, orgullo y autoafirmación. Puede que muchos iraníes estén descontentos con los dirigentes, pero aceptan la realidad en la que viven, en parte porque la alternativa se percibe como menos segura, más caótica o más peligrosa.

Esto es precisamente lo que muchos políticos y medios de comunicación occidentales subestiman. Irán no es una sociedad que espera ser „liberada“ desde el exterior. Es una sociedad que lleva a cabo sus conflictos según su propia lógica, a veces de forma eruptiva, a menudo reprimida, pero casi siempre sin el deseo de orientarse hacia modelos occidentales.

Si Occidente intenta entonces debilitar al régimen a pesar de la ausencia de movimientos orgánicos, suele conseguir lo contrario: el sistema cierra filas, apela a la dignidad nacional y puede utilizar las amenazas externas como fuente de legitimación. Un mecanismo que ha funcionado de forma fiable desde 1979. Y precisamente por eso la intervención exterior directa es contraproducente.

Irán como potencia regional con una larga

Para interpretar el conflicto actual, hay que comprender que Irán ya no es sólo un Estado entre muchos. Es una potencia regional, política, militar e ideológicamente. No ha alcanzado este papel a través de su fuerza económica, sino mediante una red a largo plazo de apoderados y zonas de influencia.

En Irak, Siria, Líbano, Yemen y otros países, Irán opera a través de milicias, partidos políticos, instituciones religiosas y redes económicas. Estas estructuras cumplen varias funciones:

  • DisuasiónIsrael o Estados Unidos saben que un ataque contra Irán podría desencadenar contraataques en varios países.
  • Proyección de influenciaIrán puede expandir su poder sin tener que librar una guerra abierta.
  • Minimización de costesLos combates por delegación son más baratos y políticamente menos arriesgados que los conflictos directos.

Esta red garantiza que Irán siga siendo un actor al que hay que tomar en serio, independientemente de su propia situación económica. Puede que los observadores occidentales lo consideren „desestabilizador“; para Teherán, se trata simplemente de una estrategia de supervivencia.

Y aquí es precisamente donde radica el malentendido de los análisis occidentales: la expectativa es que un país económicamente enfermo es automáticamente militarmente débil. Sin embargo, una potencia regional no define su fuerza a través de la prosperidad, sino a través de la influencia geopolítica. E Irán ha perfeccionado estas palancas.

Irán más allá de los titulares: una mirada a la vida cotidiana y a la sociedad

Comprender IránSi quiere entender por qué el conflicto que rodea a Irán es tan complejo, primero debe dar un paso atrás y examinar más de cerca el propio país. En mi detallado artículo „Entender Irán: Vida cotidiana, protestas e intereses más allá de los titulares“ trata precisamente de eso: no de misiles, programas nucleares o estrategias geopolíticas, sino de Irán como sociedad. Y es que casi ningún otro país está tan marcado por imágenes fijas -imágenes de dominio religioso, protestas y conflictos-, a pesar de que muchas personas nunca han vivido el país en primera persona. El artículo muestra hasta qué punto las percepciones están marcadas por los relatos y por qué la vida cotidiana, las tensiones políticas y los intereses internacionales en Irán son a menudo mucho más contradictorios de lo que sugieren los simples titulares.

Occidente nunca ha entendido realmente la estrategia iraní

El error central de la política occidental ha sido siempre interpretar las decisiones iraníes con racionalidad occidental. Sin embargo, los dirigentes de Teherán siguen un orden de prioridades completamente distinto:

  • La preservación del régimen por encima de todoTodo - realmente todo - se mide en función de si refuerza o debilita la estabilidad del sistema.
  • Coherencia ideológicaIrán no puede ceder en política interior sin dañar su autoimagen religiosa y política.
  • Disuasión a largo plazoUn régimen que se ve amenazado por Occidente debe aumentar su invulnerabilidad, no negociar.
    Paciencia estratégica

Mientras que los políticos occidentales piensan en ciclos de cuatro años, Irán trabaja con los mismos objetivos durante décadas. Esta estructura es lo contrario de lo que hacen Europa o Estados Unidos. Y por eso los sistemas chocan regularmente sin entenderse realmente.

La actual escalada entre Irán e Israel no es el resultado de una acción impulsiva del gobierno. Se inscribe en una línea estratégica que Irán persigue desde hace décadas: ampliar la influencia regional, aumentar la disuasión, presionar a Israel y forzar la salida de Estados Unidos de la región.

En una lógica así, apenas hay lugar para el retroceso. Si Irán despliega ahora masivamente misiles, no es porque esté „perdiendo los nervios“, sino porque quiere consolidar su posición: en la región, frente a Occidente y frente a su propia población. Esto es lo que hace que el conflicto sea tan peligroso: no es improvisado. Forma parte de un plan estratégico que lleva años en marcha. Y por eso no se puede simplemente „negociar“, „congelar“ o „terminar“, como les gustaría a las capitales occidentales.

30 años de alarmismo

Netanyahu y 30 años de alarmismo - La historia de la alerta permanente

Mirando hoy hacia atrás, parece casi surrealista: desde principios de la década de 1990, Benjamin Netanyahu ha advertido repetidamente del mismo peligro: que Irán estaba „a punto“ de construir una bomba nuclear. Y cada vez con un matiz dramático, con gráficos, con diagramas, siempre con el mismo mensaje:

„Es casi la hora, tenemos que actuar“.“

Estas advertencias dieron forma a toda la doctrina de seguridad israelí. Influyeron en la política estadounidense, la diplomacia europea y la percepción internacional de Irán. Pero lo sorprendente es que las advertencias se repitieron durante décadas - y el momento decisivo nunca se materializó.

Esto no quiere decir que Irán sea inofensivo o poco ambicioso. Pero el hecho de que se haya utilizado la misma retórica durante 30 años tiene un efecto secundario estratégico: se desgasta. Una alarma que suena demasiado a menudo pierde su efecto. Y ésta es precisamente una de las razones por las que la situación actual es tan delicada. Porque justo en el momento en que la situación podría descontrolarse de verdad por primera vez, la credibilidad de las viejas llamadas de alarma se ha visto dañada.

Es más, esta política de advertencia de décadas ha llevado a Israel a deslizarse cada vez más profundamente en una lógica en la que ya no puede dar marcha atrás sin perder la cara estratégica. Cualquiera que diga durante décadas: „El enemigo está a punto de convertirse en existencialmente peligroso“ no puede simplemente adoptar una postura menos confrontativa más adelante sin poner en entredicho su propia política.


Los 33 años de advertencias nucleares a Irán de Benjamín Netanyahu | El futuro de la Unión Europea Al Jazeera Español

Por qué este alarmismo fracasó estratégicamente

El alarmismo puede aportar ventajas políticas a corto plazo. Genera presión política interna, recaba apoyos y justifica medidas duras. Pero a largo plazo surge otro problema: llega un momento en que el mundo ya no escucha como es debido. En Israel, el alarmismo se ha institucionalizado. Pero fuera del país, el efecto es cada vez menor.

Dos acontecimientos desempeñaron un papel fundamental:

  1. Occidente se cansóCon el paso de los años, la comunidad internacional -sobre todo Estados Unidos y Europa- reaccionó a las advertencias de forma cada vez más rutinaria: „Irán está al borde de la bomba“ se convirtió en una afirmación que se tomaba en serio, pero que ya no se categorizaba como una emergencia aguda. Esto creó situaciones en las que Israel esperaba presión, pero Occidente favorecía la distensión diplomática.
  2. Irán aprendió a convivir con el alarmismoEn lugar de dejarse intimidar, el régimen iraní incluso empezó a utilizar las advertencias. Ayudaron a Irán a presentarse como víctima de la injerencia occidental. Y motivaron al régimen a ampliar sus redes regionales -precisamente para impedir que Israel o Estados Unidos atacaran militarmente en algún momento.

El alarmismo tuvo, por tanto, un efecto paradójico: al final, reforzó a quienes pretendía debilitar. Sin embargo, hay algo aún más grave: a fuerza de repetirlo constantemente, Occidente perdió el sentido de las verdaderas señales de escalada. Y esto es precisamente lo que se está vengando ahora, cuando por primera vez en mucho tiempo ha surgido una situación en la que la amenaza es realmente real, dinámica y aguda.

El precio de 30 años de política de „la bomba llegará pronto

Décadas de retórica han causado más daños estratégicos: Ató la política israelí a una línea que dejaba cada vez menos margen de maniobra. Si durante décadas aseguras a la gente que impedirás que Irán adquiera capacidad nuclear, en algún momento sólo quedan dos opciones:

  1. Llegas a tu destino.
  2. O perderás tu competencia disuasoria.

Es precisamente este predicamento el que caracteriza la escalada actual.

El endurecimiento de la política interior

A lo largo de los años, Netanyahu ha construido una cultura política en la que cualquier atisbo de distensión se interpretaba como debilidad. Esto ha creado en Israel una presión política interna de expectativas que deja poco margen para las soluciones diplomáticas. La sociedad se ha visto gradualmente condicionada a una actitud en la que la fuerza intransigente se considera la única salida.

Debido a la advertencia permanente, Israel se encuentra ahora en una situación en la que un ataque iraní real -como está ocurriendo ahora- se ve automáticamente como una confirmación de la narrativa de décadas. Dar marcha atrás parece prácticamente imposible porque socavaría todo el argumento histórico. Esto deja a Israel ante un dilema en la actualidad:

  • Si actúa con demasiada vacilación, pierde disuasión.
  • Si actúa con demasiada dureza, la situación se descontrola.

Esto es precisamente lo que hace que el conflicto actual sea tan peligroso: ya no es sólo una reacción al comportamiento iraní. Es el resultado de décadas de autocompromiso.

Fatiga internacional

Y luego está Occidente. Estados Unidos está políticamente agotado, Europa está paralizada en términos de política de seguridad. Aunque se escuchan las advertencias de Israel, su capacidad para hacerles caso es limitada. Esto significa que incluso si Israel quiere escalar, ya no puede estar seguro de que Occidente acepte las consecuencias.

Esto lleva a una situación en la que Israel probablemente reaccionará con más dureza de la que Occidente desearía - y al mismo tiempo recibirá menos apoyo del que Israel espera. Una pesadilla estratégica para ambas partes.

Analizar los 30 años de alarmismo de Netanyahu no es sólo una digresión histórica. Es fundamental para comprender la dinámica actual. Israel se encuentra en una situación en la que no sólo actúa de forma reactiva, sino que lo hace en unas condiciones que él mismo ha creado durante décadas. Irán, por su parte, lo sabe y lo aprovecha.

Este capítulo constituye, por tanto, el puente hacia las siguientes partes del artículo: el riesgo nuclear, el punto muerto estratégico y la cuestión de cómo un conflicto puede entrar en una fase en la que incluso las decisiones claras ya no garantizan un resultado claro.

El conflicto es la pesadilla de todo estratega

Por qué este conflicto es la pesadilla de todo estratega

Si se analiza con sobriedad la situación actual, uno se da cuenta rápidamente de que Israel se encuentra en una trampa de política de seguridad que apenas se ha repetido en la historia moderna. No porque el país sea militarmente débil, al contrario. Israel cuenta con uno de los ejércitos más modernos del mundo, reconocimiento, sistemas de armas precisos y una doctrina de defensa practicada durante décadas. Pero, paradójicamente, es precisamente esta fortaleza la que forma parte del problema actual.

La existencia de Israel está amenazada, no en abstracto, sino en la realidad. El lanzamiento de cohetes de los últimos días y semanas ha demostrado lo rápido que puede inclinarse la situación cuando un adversario sobrecarga deliberadamente un sistema. La Cúpula de Hierro es una tecnología impresionante, pero no es infinitamente resistente. Y cada impacto que consigue atravesarla no es sólo un acontecimiento militar, sino un choque psicológico para un país que ha podido confiar en su superioridad durante décadas. Esto crea un doble dilema:

  • Si Israel reacciona con demasiada debilidad, perderá capacidad de disuasión, tanto interna como externa.
  • Si reacciona con demasiada dureza, se arriesga a una escalada regional e incluso a escenarios impensables hace poco tiempo.

En política de seguridad clásica, esto se conoce como una „arquitectura de perder-perder“: cada camino conduce a desventajas, cada paso es anticipado por el enemigo y cada renuncia parece debilidad. Este es exactamente el tipo de situación que temen los estrategas porque no permite una vía clara de actuación.

El dilema de EE.UU.

El segundo actor central en este conflicto es Estados Unidos. Y aquí también se pone de manifiesto un enredo estratégico de notable profundidad. Durante décadas, Estados Unidos se ha erigido en garante de la seguridad de Israel. Política, militar y retóricamente. Difícilmente se puede volver atrás sin poner en peligro todo el equilibrio de seguridad en Oriente Próximo y, al mismo tiempo, dañar su credibilidad en todo el mundo. Pero hoy, los EE:

  • políticamente dividida,
  • internacionalmente sobredimensionado,
  • económicamente enfermo,
  • y política de seguridad en varias regiones simultáneamente (Europa, Indo-Pacífico, Oriente Medio).

Esta sobrecarga significa que Washington tiene que señalar claramente que está al lado de Israel, pero al mismo tiempo intenta desesperadamente evitar verse arrastrado él mismo a una guerra. El resultado es una política que no parece ni coherente ni inequívoca. Y es precisamente esta falta de claridad lo que resulta muy peligroso en las escaladas geopolíticas. Porque si un actor importante vacila, un actor más pequeño tiene que reaccionar con mayor dureza para mantener creíble su propia línea roja. Esta es una dinámica que Israel está sintiendo ahora y que restringe aún más su margen de maniobra.

Para los estrategas, esto crea un escenario en el que ningún actor central puede realmente actuar con libertad. Y esto es precisamente lo que aumenta el riesgo de que se produzcan acontecimientos incontrolables.

El punto más peligroso: cuando una de las partes cree que ya „no tiene elección“

En la historia de los grandes conflictos, hay una fase especialmente peligrosa: aquella en la que los actores están convencidos de que sus opciones se han agotado. Si Israel cree que su propia existencia está amenazada y que las vías diplomáticas ya no ofrecen ninguna seguridad, entonces se vuelven concebibles medidas que antes eran impensables.

Lo mismo puede decirse de Irán. Y eso es precisamente lo que hace que la situación sea tan explosiva.

Las siguientes fases de la escalada no son concebibles porque los actores sean irracionales, sino porque se sienten racionalmente acorralados. Cuando caen los misiles, cuando cambia el humor social, cuando surge la sensación de que el tiempo corre en tu contra, entonces la lógica de la política es sustituida por la lógica de la seguridad desnuda.

Este es el momento en que los conflictos se vuelven impredecibles. Y aquí es donde entra en juego la dinámica de la teoría de juegos, que pone nerviosos a todos los estrategas:

  • Cada uno espera a que el otro ceda.
  • Nadie puede ceder sin quedar mal.
  • Cada retraso genera presión política interna.
  • Cada reacción es interpretada por el adversario como precursora de un ataque.

Esto crea espirales de escalada que nadie puede detener porque cada paso que da el adversario es leído como una confirmación de sus propios temores.

Cuando la disuasión se desmorona - y por qué es tan peligrosa

La disuasión sólo funciona si ambas partes creen que la otra reacciona racionalmente y quiere evitar una escalada. Pero en este conflicto, es precisamente este requisito previo el que está amenazado.

Israel debe demostrar su capacidad de actuación para proteger a su propia población. Irán debe mostrar fuerza para asegurar su poder regional. Ninguno de los dos actores puede permitirse ser débil. Y es precisamente esta incompatibilidad mutua la que conduce a una situación en la que cada paso -incluso los pasos defensivos- puede parecer una acción ofensiva. Cuando la disuasión flaquea, se crea un margen para las malas interpretaciones:

  • Una imagen de radar mal interpretada.
  • Un discurso político exagerado.
  • Una operación dirigida por milicianos que no conviene a ninguno de los dos bandos.
  • Un fallo técnico en la comunicación.

Históricamente, son precisamente momentos como éste los que han desencadenado grandes guerras.

El escenario actual es una pesadilla clásica

La razón por la que los estrategas ven el desarrollo actual como una pesadilla es sorprendentemente sencilla: todos los mecanismos de estabilidad en los que se ha confiado durante los últimos 40 años se han debilitado.

  • EE.UU. no es lo suficientemente claro.
  • Europa es impotente.
  • Israel está sobrecargado, tanto interna como externamente.
  • Irán tiene más confianza en sí mismo que nunca.
  • Rusia y China están al margen: influyen, pero no controlan.

Esto significa que los frenos clásicos ya no funcionan. En una situación así, incluso una pequeña acción puede desencadenar un gran movimiento: un ataque, una metedura de pata diplomática, una reacción exagerada o simplemente un malentendido.

Por tanto, la región se encuentra en un punto en el que cualquier paso hacia la escalada parece más realista que cualquier paso hacia la distensión. Y ésta es precisamente la pesadilla estructural sobre la que los expertos llevan meses advirtiendo.

Entre la esperanza y el peligro: un país en estado de emergencia interna

Las impresiones de este vídeo muestran un Irán desgarrado internamente: en las calles, la cautelosa alegría por un posible cambio político se mezcla con el miedo profundamente arraigado a las omnipresentes fuerzas de seguridad. Mucha gente espera el fin de décadas de opresión, pero el régimen mantiene unido al país con un férreo control, ahora además solapado por los bombardeos.


Irán: Los primeros días de esta guerra Reportaje ARTE

Al mismo tiempo, decenas de miles de exiliados iraníes en el Kurdistán iraquí esperan ansiosos su regreso, mientras el régimen alimenta su propia narrativa. La esperanza y la represión están más unidas que nunca.

Escenarios nucleares antes impensables

Hace tan sólo unos años, casi nadie se habría planteado seriamente la posibilidad de que se utilizaran armas nucleares tácticas en Oriente Próximo. La mayoría de los expertos lo habrían tachado de alarmismo, de experimento teórico sin relevancia práctica. Pero hoy nos encontramos en una situación en la que este tema no sólo se discute analíticamente, sino que se ha convertido en una realidad militar-estratégica.

Hay muchas razones para ello. En primer lugar, se debe a la especial situación de Israel: un país pequeño, densamente poblado, rodeado de enemigos con una tecnología de misiles y drones cada vez más avanzada. Cuando un Estado siente que su existencia está físicamente amenazada y los medios convencionales están llegando a su límite, entonces medidas que antes eran tabú pasan al terreno de lo concebible.

Y luego está Irán. Un país que tiene una cultura de seguridad completamente diferente y cuyo afán de poder regional está abiertamente dirigido a socavar a Israel política, psicológica y militarmente. En los últimos años, Irán no sólo ha ampliado masivamente sus sistemas balísticos, sino que también ha reforzado su red de grupos interpuestos hasta tal punto que la disuasión convencional resulta cada vez más ineficaz.

Esta combinación está conduciendo a un clima geopolítico en el que el umbral de lo impensable está cayendo. Esto no significa que el uso de la energía nuclear sea probable, pero ya no es impensable. Y este hecho por sí solo cambia toda la dinámica.

Efectos dominó: Cuando cae una bomba

Al hablar de escenarios nucleares, no debemos ser ingenuos. El uso de un arma nuclear táctica -independientemente del bando- sacudiría toda la arquitectura de la seguridad internacional.

Esto no sólo afecta a Israel e Irán. Afecta a toda la región y, más allá, a todos los Estados que están relacionados con el conflicto de algún modo.

Reacción inmediata de Irán

Un ataque nuclear en territorio iraní sería un acontecimiento que estabilizaría el régimen de Teherán a nivel interno, no que lo debilitaría. Cualquier oposición callaría de repente. Los dirigentes podrían legitimar todas las medidas militares, independientemente de su alcance, como „defensa de la patria“. Y probablemente contaría con un fuerte apoyo político interno.

Irán intentaría contraatacar inmediatamente y de forma masiva. Esto podría hacerse utilizando misiles, aviones no tripulados o milicias, dependiendo de qué medios seguirían siendo funcionales después de un ataque de este tipo. No podría descartarse un segundo, tercer y cuarto ataque porque Teherán no puede permitirse aparecer derrotado o intimidado.

El papel de Pakistán

Aquí es donde el escenario se vuelve global. Pakistán es una potencia nuclear con estrechos vínculos religiosos y culturales con el mundo islámico. Un ataque a un país musulmán con un arma nuclear -aunque fuera militarmente limitado- ejercería una enorme presión sobre el gobierno pakistaní.

¿Reaccionaría Pakistán con armas nucleares? Muy improbable, porque sería un acto suicida para el país. Pero: la escalada retórica sería gigantesca. El ejército podría movilizarse. Y la sola amenaza agravaría dramáticamente la situación.

Los Estados árabes

Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar... todos ellos se encontrarían en una posición difícil. Muchos de ellos cooperan encubierta o abiertamente con Israel, pero un ataque nuclear contra un país musulmán desencadenaría una ola de emociones que sometería a sus gobiernos a una enorme presión. Se verían obligados a posicionarse públicamente, aunque estratégicamente prefirieran evitarlo.

Occidente

El uso nuclear por parte de Israel sumiría a Estados Unidos y Europa en un profundo dilema. No podrían apoyar abiertamente la acción sin perder toda su base moral, pero tampoco podrían condenarla claramente sin destruir su línea de política de seguridad. Occidente quedaría paralizado.

Y esa es precisamente la posición más peligrosa en una crisis nuclear.

Lo que las grandes potencias pueden controlar hoy en día, y lo que no

Durante mucho tiempo prevaleció la idea de que las grandes potencias -Estados Unidos, Rusia y China- estaban en condiciones de estabilizar o al menos limitar los conflictos regionales. Sin embargo, la situación actual demuestra claramente que esta influencia ya no es lo que era.

  • Estados UnidosEstados Unidos se encuentra en un estado de sobrecarga geopolítica. Debe al mismo tiempo estabilizar Europa, contener a China y vigilar Oriente Próximo. Su capacidad para detener a Israel o frenar a Irán es limitada. Pueden aconsejar, advertir y amenazar, pero no pueden dictar decisiones a los actores regionales.
  • RusiaMoscú ha tenido históricamente influencia sobre Irán, pero hoy las dependencias van en ambas direcciones. Rusia necesita la tecnología iraní de aviones no tripulados y su apoyo político. Puede dar recomendaciones a Irán, pero no órdenes. Un ataque nuclear haría saltar las alarmas en Moscú, pero Rusia no podría impedirlo ni responder eficazmente.
  • ChinaChina tiene otras prioridades: la estabilidad económica, los corredores de la Ruta de la Seda, el suministro energético. Pekín no quiere una escalada, pero no se arriesgará a oponerse abiertamente a Irán. La influencia de China consiste principalmente en la moderación diplomática, no en el control estratégico.

El resultado: por primera vez en décadas, nos encontramos en un mundo en el que ninguna gran potencia tiene suficiente influencia para evitar con seguridad una escalada nuclear. Esto no significa que la escalada sea probable, pero es posible. Y eso basta para hacer inestable toda la estructura geopolítica.

El papel de los medios de comunicación

El papel de los medios de comunicación: la falta de información como riesgo para la seguridad

Si se quiere entender por qué tanta gente en Europa, y especialmente en Alemania, no puede comprender la gravedad de la situación actual, hay que fijarse en la forma de trabajar de los medios de comunicación occidentales. No en el sentido de una crítica conspirativa, sino con sobriedad: nuestros medios de comunicación trabajan tradicionalmente con un filtro destinado a tranquilizar a la población en lugar de confrontarla con toda la fuerza de la realidad.

Este principio tiene raíces históricas. Durante décadas, el Estado y las grandes empresas privadas de medios de comunicación se han esforzado por presentar los conflictos de forma estructurada, ordenada y de manera que suscite el menor temor posible a una escalada. Las noticias deben informar, pero no abrumar. Deben explicar, pero no traumatizar. Y siempre deben transmitir la impresión de que las instituciones políticas tienen „todo bajo control“.

El problema es que: En una situación como la actual, es precisamente esta actitud la que da a la gente una imagen falsa de la realidad. Cuando los ataques nocturnos con misiles, los ataques masivos, la sobrecarga de los sistemas de defensa y las señales de escalada geopolítica se resumen en un informe de tres minutos, se crea un peligroso vacío entre la verdadera situación y la conciencia pública.

Y este vacío no es inocuo. Influye en las decisiones políticas, los debates democráticos, las prioridades sociales y, en última instancia, también en la capacidad de un país para tomarse en serio las crisis antes de que lleguen a él.

Las fotos reales que no se muestran

Existe una clara discrepancia entre lo que la gente ve en las redes sociales y lo que muestran los medios de comunicación tradicionales. Mientras que en Internet circulan vídeos sin filtrar de ataques, disparos de cohetes y destrucción, las imágenes de los informativos tradicionales parecen a menudo ilustraciones abstraídas de una situación supuestamente controlada. Hay muchas razones para ello:

  • Precaución editorialLas imágenes con un fuerte impacto emocional no deben reproducirse de forma incontrolada para no conmocionar o radicalizar a la población.
  • Responsabilidad políticaMuchas redacciones consideran su deber no poner en peligro innecesariamente la estabilidad del Estado, especialmente en crisis internacionales.
  • Autoimagen de los medios de comunicación de servicio públicoDeben orientar, no abrumar. A menudo, esto conduce a que lo que realmente está ocurriendo quede embutido en un molde más educativo que periodístico.

Sin embargo, el efecto de este filtrado es fatal: la gente percibe que algo va mal, pero no recibe suficiente información para categorizar esta sensación. Como resultado, crece la desconfianza y, al mismo tiempo, la mayoría permanece pasiva porque la narrativa oficial no transmite la gravedad de la situación.

Se podría decir que la gente ve el mundo a través de un cristal esmerilado. Pueden ver los contornos del peligro, pero no su forma.

Consecuencias de la distorsión de la información: una población que vive sin conocimiento de la situación

Las sociedades sólo pueden superar las crisis si conocen la realidad. Estar informado es un factor de política de seguridad, no un lujo. Pero aquí es precisamente donde surge un problema estructural en la situación actual.

  1. Se dificulta la toma de decisiones democrática
    Si la población no comprende lo peligrosa que es realmente una situación geopolítica, toma decisiones basadas en una visión distorsionada del mundo. Confían en que las instituciones estatales lo tienen todo bajo control, aunque estas mismas instituciones a menudo no tengan una estrategia clara.
    Una democracia necesita ciudadanos responsables, pero la responsabilidad requiere conocimiento.
  2. La presión política fracasa
    Los gobiernos sólo suelen reaccionar ante las crisis internacionales cuando aumenta la presión de la población. Sin embargo, si la gente sólo llega a ver versiones suavizadas de la realidad, la presión política también se debilita. El resultado es la inercia, que puede ser peligrosa en situaciones de escalada.
  3. Falta de resiliencia en la sociedad
    La resiliencia -la capacidad de hacer frente a las crisis- no surge de la tranquilidad, sino de una evaluación realista. Una sociedad que sólo percibe las crisis de forma abstracta se verá sorprendida y desbordada en caso de emergencia.
    La transición psicológica entre „Esto está muy lejos“ y „Esto nos afecta directamente“ puede producirse en cuestión de horas, y es precisamente cuando un país necesita una población informada que no reaccione con pánico, sino que comprenda lo que está ocurriendo.
  4. Espacio para la propaganda, la especulación y el miedo
    Si la información oficial no es suficiente, la gente busca otras fuentes. Es el comportamiento humano. Pero abre la puerta a la desinformación, la dramatización, las narrativas conspirativas o la sobreinterpretación de acontecimientos concretos.

Y esto es exactamente lo que estamos experimentando actualmente a gran escala. Las lagunas informativas no se llenan con buenas alternativas, sino con interpretaciones extremas, mientras los medios de comunicación oficiales siguen apaciguando los ánimos.

Esta es la combinación más peligrosa de todas: una población que instintivamente percibe que la situación es grave, pero a la que sus propios medios de comunicación no dan herramientas para categorizar este sentimiento.

Por qué este fracaso mediático agrava el conflicto

Sería demasiado miope creer que los medios de comunicación sólo tienen un papel pasivo en esta crisis. En realidad, están influyendo en la dinámica:
Los gobiernos suelen actuar en función de cómo percibe la situación su propia población.

A su vez, los Estados aliados vigilan el sentimiento de la opinión pública para ajustar sus decisiones estratégicas en consecuencia.
Los opositores explotan cualquier debilidad visible en la información de Occidente para reforzar su propia posición.

Un Estado cuya población no ve la realidad pierde margen de maniobra. Reacciona demasiado tarde, demasiado vacilante o demasiado impulsivamente. Y en una fase de escalada como ésta, eso es precisamente lo más peligroso.

La distorsión mediática no sólo crea falta de información, sino también ceguera estratégica. Y la ceguera estratégica es lo último que Occidente puede permitirse en esta situación.

Cómo las imágenes de los medios influyen en nuestra percepción de los conflictos

¿Qué es la propaganda?Si se quiere entender la actual escalada entre Irán e Israel, también hay que comprender cómo funcionan las modernas guerras de información. Hoy en día, las guerras no sólo se libran con misiles, sino también con imágenes, relatos y titulares cargados de emoción. La propaganda no significa necesariamente mentiras absolutas, sino a menudo una selección selectiva de información destinada a crear una determinada percepción. Los hechos, las medias verdades y las imágenes fuertes se combinan a menudo de tal manera que desencadenan emociones e influyen en las interpretaciones políticas. Analizo con detalle estos mecanismos, desde las imágenes simbólicas emocionales hasta la información selectiva, en el artículo de fondo „Propaganda: historia, métodos, formas modernas y cómo reconocerlas“, que muestra cómo se crean las narrativas mediáticas y por qué son especialmente eficaces en tiempos de crisis.


Encuesta actual sobre la confianza en la política y los medios de comunicación

¿Qué grado de confianza le inspiran la política y los medios de comunicación en Alemania?

El temblor económico: Por qué las empresas se callan

Cuando un conflicto como el que enfrenta a Israel e Irán se recrudece, no sólo se nota en las reacciones políticas, las declaraciones diplomáticas o los movimientos militares. Se deja sentir sobre todo en un fenómeno que empieza silenciosamente pero pesa mucho: La economía se pone nerviosa. Y en contextos económicos, el nerviosismo es una señal de enorme impacto.

No es casualidad que en estos momentos los teléfonos de muchas empresas estén en silencio, las inversiones se pospongan y los procesos de toma de decisiones se estanquen. Las personas reaccionan instintivamente ante la incertidumbre. Y las empresas, en última instancia, no son más que grupos organizados de personas que intentan minimizar los riesgos. En tiempos como estos, la perspectiva cambia:

  • La gente ya no piensa de forma expansiva, sino defensiva.
  • La atención ya no se centra en el crecimiento, sino en la estabilidad.
  • Se evitan los compromisos a largo plazo y se mantiene la liquidez.

Los conflictos geopolíticos conducen a una especie de parálisis económica. Y es precisamente este estado de conmoción el que se ha dejado sentir en todo el mundo durante meses - especialmente en Europa, y con notable fuerza en Alemania, donde la estructura económica básica ha estado bajo presión de todos modos durante años.

La razón es sencilla: la economía necesita previsibilidad. Sin embargo, esta previsibilidad ha desaparecido actualmente, en todo el mundo y en una medida que recuerda a la crisis energética, a la crisis financiera o incluso a puntos de ruptura históricos.

Precios de la energía, rutas de transporte, primas de riesgo

Oriente Medio no es una región cualquiera: es el centro neurálgico del abastecimiento energético mundial, de las rutas comerciales y de la estabilidad geopolítica. En cuanto esta región empieza a tambalearse, los sistemas económicos aparentemente lejanos se tambalean automáticamente.

  • La cuestión energética
    Basta una chispa en el Golfo Pérsico para que los precios del petróleo se disparen. Y no lentamente, sino en horas. Las empresas deben reaccionar. Las industrias intensivas en energía no sufrirán el año que viene, sino inmediatamente. Cada perturbación en el estrecho de Ormuz, cada amenaza contra los petroleros, cada indicio de bloqueo marítimo actúa como una señal de precios en tiempo real. Para Europa, ya dependiente de fuentes de energía externas, esto significa que el riesgo se convierte en un factor de coste que corroe todas las cadenas de suministro.
  • Las rutas de transporte como talón de Aquiles
    Las economías modernas están interrelacionadas a escala mundial y las rutas comerciales están más estrechamente conectadas que nunca. En cuanto surgen incertidumbres en el Mar Rojo, el Golfo de Omán o el Mediterráneo Oriental, aumentan los costes de flete, las primas de seguros y los plazos de entrega.
    La economía puede parecer abstracta, pero es tan sensible como un sistema nervioso. Cuando un gran nervio se irrita, todo el sistema vibra.
  • Seguros y primas de riesgo
    En tiempos de crisis geopolítica, las compañías de seguros se ponen nerviosas, y cuando las compañías de seguros se ponen nerviosas, la economía se encarece. Las primas de riesgo suben, los préstamos se encarecen y los proyectos de escaso margen dejan de ser rentables de repente.

Vivimos en un mundo en el que los riesgos políticos se traducen directamente en indicadores económicos. Y esto ocurre a una velocidad que sorprende a muchos.

Las empresas pasan instintivamente a „esperar y ver“

El comportamiento económico no sólo sigue análisis racionales. Sigue pautas psicológicas. Y estos patrones tienen siglos de antigüedad.
En momentos de gran incertidumbre, la gente hace lo que intuye que es correcto:

  • Abastecerse
  • Aplazar las inversiones
  • Minimizar las obligaciones
  • Evitar riesgos

El comportamiento de las empresas no es diferente. Cuando la situación geopolítica llega a un punto crítico, hay tres reacciones típicas:

  • Aplazamiento de decisionesNuevos proyectos, compras, contrataciones... todo queda relegado a un segundo plano.
  • Centrarse en las áreas centralesLas empresas se concentran en lo que es seguro y evitan los experimentos.
  • Disciplina de costes y garantía de liquidez: No quieres permitirte sorpresas.

Estas pautas no son irracionales. Son necesarios para la supervivencia, pero provocan una ralentización de la economía en su conjunto, que se hace especialmente patente en tiempos de crisis.

Esto explica por qué muchos sectores parecen menos dinámicos a pesar de tener las carteras de pedidos llenas. La subestructura se ha tambaleado y nadie quiere ser el que hace una inversión audaz en el momento equivocado, cuando la situación parece aún peor mañana.

La gente siente que „algo va mal“

Es interesante observar que la incertidumbre económica puede percibirse a menudo incluso antes de que sea mensurable. La gente percibe intuitivamente los riesgos geopolíticos, aunque no lea análisis detallados. Ven las imágenes, oyen las noticias, sienten el ambiente. Y aunque los medios de comunicación suavicen muchas cosas, el tono básico suele bastar para crear una sensación difusa. Esta sensación - que „algo está en el aire“ - tiene un impacto enorme:

  1. Cambios en el comportamiento de los consumidores
    La gente compra menos, aplaza las compras y planifica con más cautela. El consumo no es sólo una cuestión de dinero, sino de confianza en el futuro.
  2. Las empresas perciben la cautela de los clientes
    Cuando los clientes se vuelven más precavidos, las empresas automáticamente también se vuelven más precavidas. La moderación se refuerza mutuamente.
  3. El humor social deriva hacia el alarmismo
    Un ambiente de crisis provoca polarización política, desconfianza y una tensión colectiva subyacente. Esto reduce la disposición a asumir riesgos, y la actividad económica se basa en el riesgo.
  4. Los medios de comunicación amplifican u oscurecen la percepción
    Cuando las imágenes son más poderosas que las palabras, pero sólo se muestran de forma filtrada, se produce una situación paradójica: la gente ve menos, pero siente más.

Este desequilibrio hace que la incertidumbre crezca sin control. No porque esté justificada, sino porque sigue sin comentarse.

Por qué la parálisis económica es una señal de alarma

En los conflictos geopolíticos, la parálisis económica no es un efecto secundario, sino un indicador precoz. Indica que un sistema está entrando en una fase en la que los riesgos son mayores que las oportunidades. Y ese es precisamente el peligro estructural que estamos viendo actualmente: La economía no está reaccionando exageradamente, sino correctamente.

Al fin y al cabo, la escalada de un conflicto afecta a los precios de la energía, la migración, la seguridad, el comercio, los mercados financieros, las cadenas de suministro y la estabilidad política. Todos estos factores están interrelacionados. Y si se ven sometidos a presión al mismo tiempo, se crea una situación económica importante difícil de invalidar.

Se podría decir que antes de que una tormenta geopolítica se haga visible, lo primero que se oye es a la economía conteniendo la respiración. Y este es precisamente el momento que estamos viviendo actualmente.

Cuando los conflictos geopolíticos y las decisiones de la IA coinciden

Este vídeo muestra de forma impresionante lo estrechamente entrelazadas que están las decisiones de política de seguridad con el giro tecnológico. Mientras Estados Unidos e Irán seguían negociando entre sí en Ginebra, Washington rechazó un importante acuerdo con Anthropic que ya se había preparado sólo un día después - y firmó en su lugar un contrato con OpenAI. La coincidencia no parece casual, ya que los conflictos modernos ya no se libran sólo con misiles y sanciones, sino también con el poder de los datos, el dominio de la información y la infraestructura de IA.


Guerra en Irán: ¿Y si no es lo que parece? | Salvatore Princi

El autor del vídeo combina estos acontecimientos en una imagen más amplia: la guerra de Irán no puede considerarse de forma aislada, sino que forma parte de un cambio global en el que se entrelazan intereses geopolíticos, económicos y tecnológicos. No se trata sólo de Irán y las partes implicadas, sino sobre todo de dinámicas interconectadas e infraestructuras de IA, Criptomonedas, monedas estables y la US Genius Act.

La reorganización mundial: Occidente pierde su posición

Si se observa con sobriedad la evolución de los últimos años, se puede reconocer un patrón que ya no puede pasarse por alto: El dominio de Occidente durante décadas se está desmoronando. No de forma abrupta, ni en un acontecimiento dramático, sino en una erosión gradual pero tanto más profunda. Durante décadas, el mundo occidental se ha basado en el hecho de que sus modelos políticos, su poder económico y sus estructuras de seguridad seguían teniendo autoridad a escala mundial. Pero mientras Occidente persistía en esta seguridad en sí mismo, surgían nuevos centros de poder, dinámicos, decididos y mucho menos dependientes.

Este cambio tiene un impacto tan fuerte precisamente porque no surge de la debilidad de Estados individuales, sino de un cambio colectivo. Las sociedades que antes se consideraban receptoras del orden occidental ahora se reafirman y definen sus propios intereses. Y cuanto más fuertes se hacen estos Estados, más claro queda que las antiguas jerarquías ya no se sostienen.

Esto no significa que Occidente esté desapareciendo. Pero su monopolio del orden, la interpretación y la organización geopolítica ha terminado. Y es precisamente este cambio el que coincide con la actual escalada, de ahí que el conflicto sea tan peligroso y al mismo tiempo tan sintomático.

El ascenso del Sur: Irán, Turquía, India, el mundo árabe y los BRICS

Mientras Occidente intentaba preservar el orden existente, otras regiones se esforzaban por ampliar su propio papel. Esto es especialmente visible en países como Turquía, India y Arabia Saudí, Estados que hoy son cualquier cosa menos potencias puramente regionales.

  1. Turquía
    Lleva años actuando como factor de poder independiente entre Oriente y Occidente. Compra armas allí donde le conviene, forma alianzas según sus necesidades y persigue intereses geopolíticos claros. Turquía demuestra la flexibilidad con la que pueden actuar los Estados modernos cuando ya no se sienten atados por las estructuras de las antiguas alianzas.
  2. India
    India ha dejado de ser un mero espectador para convertirse en una de las fuerzas centrales de la estructura de poder mundial. Económicamente fuerte, demográficamente joven, geopolíticamente segura de sí misma y cada vez más independiente. India está demostrando al mundo occidental que la estabilidad y el crecimiento no están necesariamente ligados a los modelos occidentales. India actúa donde hay beneficio y no donde se espera lealtad.
  3. Arabia Saudí y el mundo árabe
    La región árabe se ha emancipado del papel de proveedor de materias primas. Arabia Saudí invierte en tecnología, infraestructuras, alianzas internacionales e independencia energética. El Estado es ahora mediador, inversor, factor de poder regional y cada vez más independiente de Occidente.
  4. Los BRICS y la nueva multipolaridad
    Al mismo tiempo, crece una red que desafía abiertamente a Occidente: BRICS. Una unión que ya no se compone de Estados individuales, sino de una lista creciente de países que buscan conscientemente alternativas al sistema dominado por Occidente, desde el punto de vista económico, político y, cada vez más, también financiero.

Esta estructura no es estable, pero resulta atractiva para quienes están hartos del dominio occidental. Y cada vez más países ven en el entorno de los BRICS no sólo una alternativa, sino una oportunidad de ejercer influencia por sí mismos.

La nueva realidad: Occidente es sólo un actor entre muchos otros

El cambio decisivo es el siguiente: Occidente ya no marca el ritmo de la política mundial. Es un actor entre muchos, con puntos fuertes, pero también con debilidades crecientes. Y mientras Occidente intenta defender las estructuras del pasado, otros construyen otras nuevas.

  • Pérdida de autoridad moral
    Durante décadas, Occidente creyó que podía tomar decisiones globales no sólo sobre sistemas políticos, sino también sobre cuestiones morales. Hoy, sin embargo, las normas occidentales se consideran cada vez más selectivas, guiadas por intereses o anticuadas. Países como India y Turquía ya no se dejan impresionar por la retórica moral: exigen soluciones pragmáticas.
  • Las dependencias económicas han cambiado
    La economía mundial solía depender de Occidente. Hoy, Occidente depende de cadenas de suministro mundiales que ya no controla. La energía, las materias primas, la producción... todo se ha desplazado hacia el Este o el Sur. Y eso es precisamente lo que hace que las sanciones o medidas de presión occidentales sean menos eficaces.
  • El dominio militar ya no puede darse por sentado
    Occidente también ha perdido su liderazgo en materia de política de seguridad. Mientras Estados Unidos sigue siendo fuerte, los Estados europeos pierden relevancia estratégica. Los nuevos actores han aprendido a utilizar medios asimétricos: Drones, misiles, operaciones cibernéticas, estructuras proxy. Son precisamente estos medios los que pueden verse claramente en el conflicto de Irán, y socavan la guerra occidental tradicional.
  • Multipolaridad en lugar de pensamiento de bloque
    Ya no vivimos en un mundo bipolar o unipolar. El nuevo orden mundial es multipolar, y los sistemas multipolares son más inestables porque no hay una potencia central que pueda contener las crisis. Cada actor tiene sus propios intereses, y las alianzas cambian más deprisa que antes.

Para la crisis actual, esto significa que ya no hay nadie que pueda detener la escalada de forma fiable.

Errores estratégicos de Occidente en el conflicto de Oriente Próximo

Concepto erróneo Por qué ya no se aplica Consecuencias para la situación actual
Occidente puede estabilizar los conflictos en cualquier momento. Las relaciones de poder multipolares han debilitado el dominio anterior. No hay freno externo más fiable para las escaladas.
La diplomacia basta para desactivar los conflictos existenciales. Ambos actores están atrapados en callejones sin salida en materia de política de seguridad. Las negociaciones sólo tienen un efecto limitado, a menudo puramente simbólico.
Los actores regionales se alinean automáticamente con las expectativas occidentales. Irán, Turquía, India y Arabia Saudí persiguen cada vez más sus propios intereses. Occidente está perdiendo influencia y capacidad de control estratégico.

Por qué esta reorganización global hace explosivo el conflicto actual

La escalada entre Israel e Irán sería peligrosa en sí misma. Sin embargo, sólo se vuelve plenamente explosiva con el telón de fondo del nuevo orden mundial. En un mundo en el que Occidente ya no domina claramente, los llamamientos, las sanciones y la presión diplomática están perdiendo su poder. Al mismo tiempo, nuevos actores aprovechan la situación para definir sus propios intereses, al margen de las viejas estructuras.

Irán está poniendo a prueba los límites no sólo con Israel, sino también con un Occidente que ya no tiene la asertividad de décadas anteriores. Y lo hace sabiendo que Estados como Turquía, India y Arabia Saudí siguen su propio camino en lugar de respaldar automáticamente las posiciones occidentales.

Occidente se enfrenta, pues, a un doble reto: debe superar una crisis que no controla. Al mismo tiempo, debe aceptar que ya no es la fuerza central que puede definir esos conflictos. Es precisamente esta combinación la que hace que la situación sea tan peligrosa, y tan característica de nuestro tiempo.

Por qué es difícil detener la espiral de escalada

La espiral de la escalada: por qué es tan difícil detenerla

Para entender por qué el conflicto entre Israel e Irán se ha vuelto tan peligroso, primero hay que darse cuenta de que ambos actores se encuentran en un dilema estructural. No porque sean irracionales. Sino porque sus líneas políticas, históricas y psicológicas les han llevado a posiciones de las que difícilmente es posible una retirada.

Israel está sometido a una enorme presión política interna. El país lleva décadas viviendo con la realidad de una amenaza existencial. Cualquier debilidad percibida es inmediatamente explotada políticamente. Cualquier reticencia hacia su propia población se siente como una traición a la seguridad. Y cuando los misiles golpean y los sistemas de defensa alcanzan sus límites al mismo tiempo, se crea un ambiente en el que la fuerza militar parece ser la única opción.

Irán, por su parte, ve cualquier retirada como un signo de debilidad. El régimen basa su legitimación en la resistencia, la firmeza y la proyección de poder regional. Ceder ante Israel o Estados Unidos sería difícil de sobrevivir internamente. Y en el exterior, demostraría que Irán está perdiendo el poder de disuasión que ha acumulado durante décadas.

Esto significa que ambas partes están atrapadas en una situación en la que ceder parece más peligroso que escalar. Una trampa clásica en política internacional, y precisamente el punto en el que comienza la espiral.

El nudo psicológico

Si dos países creen que su seguridad sólo puede garantizarse mediante la dureza, pierden la capacidad de ver alternativas reales. Esto no es culpa de los individuos implicados, sino un problema estructural: una política de seguridad que se ha endurecido durante décadas no puede cambiarse simplemente por una decisión de voluntad.

Y eso es lo que hace que la situación actual sea tan volátil.

Actores externos que sólo pueden intervenir de forma limitada

En conflictos anteriores, a menudo había potencias externas capaces de frenar las escaladas, mediante la diplomacia, la presión, las garantías o simplemente por su superior posición de poder. Pero hoy el mundo ha cambiado.

  • EE.UU.: indeciso por sobrecarga
    Estados Unidos puede ser fuerte militarmente, pero está debilitado políticamente. Las divisiones políticas internas, la presión económica y las obligaciones globales limitan su capacidad para trazar líneas claras en Oriente Medio. Pueden hablar, advertir, apoyar... pero ya no pueden actuar con la antigua soberanía que durante tanto tiempo ha sido su seña de identidad. Para Israel, esto es devastador. Para Irán, es una invitación.
  • Europa: una potencia sin poder
    Europa es insignificante en este conflicto. Aunque hay llamamientos, demandas y propuestas diplomáticas, parecen ruido de fondo. Ninguno de los dos actores centra su estrategia en Europa. Y ambas partes son muy conscientes de ello.
  • Rusia y China: influencia, pero no control
    Rusia y China tienen relaciones con Irán, pero ningún poder de control. Ambas se benefician geopolíticamente de un Occidente debilitado, pero no tienen interés en una conflagración en Oriente Medio. Sin embargo, carecen de la capacidad -y la voluntad- de obligar a los dirigentes iraníes a tomar una determinada dirección.
  • Los Estados árabes: Intereses desgarrados
    Muchos Estados árabes están atrapados entre dos mundos: Por un lado, la solidaridad religiosa y cultural con los países musulmanes. Por otro, asociaciones económicas y de política de seguridad con Occidente y, en algunos casos, incluso con Israel. Esta ambivalencia conduce a una actitud pasiva: se observa... y se espera.

El resultado: una espiral sin frenos. El punto crucial es el siguiente: ya no hay un actor externo lo suficientemente creíble, fuerte y decidido como para detener la escalada de forma segura. Y así continúa la espiral.


Encuesta actual sobre un posible caso de tensión en Alemania

¿En qué medida se siente personalmente preparado para un posible caso de tensión (por ejemplo, crisis o guerra)?

El punto más peligroso: la fase poco antes de perder el control

En la historia de los grandes conflictos, siempre ha habido un momento especialmente peligroso: no el momento de la guerra en sí, sino la fase previa a ella. La fase en la que todos los implicados creen que aún tienen el control, aunque éste ya se haya perdido de hecho. Esta fase se caracteriza por cuatro mecanismos:

  1. Interpretaciones erróneas
    En una situación tensa, cada señal se sobreinterpreta:
    - Un ejercicio militar parece la preparación de un ataque.
    - Una declaración política como una amenaza.
    - Un avión en la zona equivocada como un ataque.
    Cuanto mayor es el miedo, menor es la capacidad de analizar las cosas con sobriedad.
  2. Presión política interna
    Cuando los gobiernos temen por su credibilidad, reaccionan con mayor rapidez, dureza e impulsividad. No porque quieran, sino porque creen que tienen que hacerlo. Esto es exactamente lo que estamos viendo actualmente con Israel e Irán.
  3. Escalada automática
    Los sistemas militares siguen procesos automatizados:
    - Los misiles son interceptados.
    - Los objetivos están marcados.
    - Contramedidas activadas.
    En estos sistemas, bastan segundos para tomar decisiones equivocadas.
  4. Dinámica del proxy
    Milicias, grupos, actores autónomos... pueden desencadenar acciones que ni Israel ni Irán han planeado. Y cada una de estas acciones puede ser interpretada por la otra parte como una acción estatal directa.

Por qué exactamente este momento es el más peligroso

Porque crea la ilusión de control. Porque hace creer a los políticos que aún pueden intervenir a tiempo. Porque hace creer a los militares que su planificación es sólida. Y porque reúne simultáneamente todas las condiciones para un infierno involuntario.

En resumen, estamos en una fase en la que cada acción -incluso defensiva- puede percibirse como un movimiento ofensivo.
Y ese es el tipo de lógica de escalada que ha conducido repetidamente a desastres a lo largo de la historia.

Impulsores de la escalada en el conflicto Israel-Irán

Controlador de escalada Descripción de la Impacto estratégico
Presión política interna Ambos países deben mostrar dureza si no quieren ser vistos como débiles. Reduce el margen de compromiso.
Tecnologías de guerra asimétrica Uso masivo de drones, misiles, proxies y ciberataques. Sobrecarga los sistemas de defensa, aumenta el riesgo de errores.
Falta de poder de mediación externo EE.UU. debilitado, Europa más irrelevante, China y Rusia restringidas. La espiral de escalada no cesa.

Artículos de actualidad sobre Alemania

Lo que hay que hacer ahora para estabilizar la situación

A decir verdad, mucha gente habla actualmente de desescalada, pero casi nadie especifica qué sería realmente necesario para ello. Los llamamientos políticos que oímos a diario no suelen ser más que ejercicios retóricos del deber: redactados de forma amable, pero en realidad ineficaces. En una situación como ésta, lo que se necesita no son más palabras, sino estructuras que impidan realmente que el conflicto siga escalando.

El primer paso es aceptar que ni los llamamientos ni las exigencias morales cambiarán la situación. Los conflictos de esta magnitud sólo se estabilizan si se cumplen tres condiciones:

  1. Ambas partes deben obtener un nivel mínimo de seguridad
    Sin seguridad, no puede haber reducción de la escalada. Para Israel, esto significa que la amenaza inmediata de misiles, drones y ataques debe reducirse, no completamente, pero sí de forma notable. Para Irán, significa que el temor a un ataque de represalia a gran escala no debe llegar a ser abrumador. Por tanto, la desescalada no empieza con la confianza, sino con una seguridad calculada.
  2. Ambas partes deben reconocer una estrategia de salida
    Ambos actores se encuentran actualmente contra un muro tras el que ya no pueden retroceder. Sin embargo, la desescalada sólo es posible si hay una forma de volver a la normalidad sin destruirse políticamente unos a otros. Cada parte necesita éxitos simbólicos que le permitan mostrar dureza y aun así ceder. Éstos podrían ser: un alto el fuego limitado, la retirada de ciertas milicias, una mediación diplomática que pueda venderse como un „éxito“ o garantías de seguridad por parte de mediadores externos.
  3. Los agentes externos deben volver a desempeñar un papel
    Mientras las grandes potencias estén sobrecargadas, desinteresadas o divididas internamente, no habrá un marco para una auténtica desescalada. Lo que se necesita es una contrapartida estructural que genere confianza, o al menos reduzca el temor a lo peor.

Sin esa estructura, la situación seguirá siendo inestable, por muchas negociaciones que se anuncien.

Lo que Occidente ya no debe hacer

Muchos de los errores cometidos en las últimas décadas son el resultado de los reflejos occidentales de una época en la que el orden mundial aún estaba claro. Pero estos reflejos son hoy ineficaces o incluso peligrosos. Quien quiera estabilizar la situación debe primero dejar de repetir los viejos errores.

  1. Sin arrogancia moral
    Occidente tiende a evaluar los conflictos moralmente antes de analizarlos estratégicamente. Pero la moral tiene poca influencia en los conflictos existenciales. Los Estados no actúan basándose en categorías morales, sino en la lógica de la política de seguridad. Si Europa o Estados Unidos siguen actuando como si un conflicto de gran complejidad pudiera resolverse mediante llamamientos o sanciones, no sólo pierden credibilidad, sino que ellos mismos parecen ingenuos.
  2. No interferir sin comprender
    Un error clave en el pasado fue suponer que los sistemas políticos de regiones extranjeras podían „reformarse“, „estabilizarse“ o incluso „modernizarse“ sin comprender su cultura, historia y estructura interna. Esto es precisamente lo que condujo a los desastres de Irak, Afganistán, Libia y Siria. El conflicto de Irán demuestra una vez más que interferir sin comprender la lógica local exacerba la escalada.
  3. No crear expectativas poco realistas en las negociaciones
    Las negociaciones no son la panacea. Sólo funcionan si ambas partes tienen algo que ganar y algo que perder. En la situación actual, las negociaciones a menudo no son más que actos simbólicos. Una diplomacia auténtica debe aceptar que no hay soluciones rápidas y que algunos conflictos sólo pueden estabilizarse mediante acuerdos a largo plazo.
  4. Sin ilusión de control mundial
    La idea de que Occidente puede intervenir en cualquier momento y „gestionar“ las crisis está desfasada. En un mundo multipolar, las intervenciones no tienen un efecto estabilizador, sino desestabilizador. Hoy en día, la desescalada no se consigue mediante el dominio, sino mediante la limitación.

Alemania a la sombra del conflicto

En una conferencia, el periodista y observador geopolítico Patrik Baab analiza la actual guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán y la sitúa en un contexto mundial más amplio. Baab sostiene que el conflicto hace tiempo que se extendió más allá de Oriente Medio y forma parte de una lucha de poder más amplia entre Occidente y los Estados emergentes del BRICS.


La invasión de Irán o: una guerra alemana también | Patrik Baab

Su tesis de que Alemania también está implicada indirectamente en este conflicto -política, militar y logísticamente, por ejemplo a través de las infraestructuras, las estructuras de la OTAN y la cooperación militar- es especialmente controvertida. En su conferencia, Baab también arroja luz sobre la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, las posibles consecuencias económicas para Europa y el papel de Rusia y China en el trasfondo de este conflicto.

Una nueva cultura europea de la seguridad

Europa se enfrenta a una convulsión fundamental. No sólo por el conflicto de Oriente Medio, sino porque este conflicto pone de manifiesto hasta qué punto Europa necesita urgentemente nuevas formas de pensar, en términos de política de seguridad, economía, medios de comunicación y diplomacia.

  1. Europa debe aprender a ver el mundo con realismo
    Se acabaron los tiempos en que Europa vivía en una zona de confort autocreada y sólo veía las crisis desde la distancia. Cultura de seguridad no significa alarmismo, sino sentido de la realidad. Europa debe identificar los riesgos, tomar decisiones y asumir responsabilidades, no limitarse a hacer política simbólica.
  2. Reindustrialización y autonomía energética
    Una política exterior estable se basa siempre en la fortaleza económica. Durante décadas, Europa ha debilitado su base industrial y se ha hecho dependiente de la energía. Ahora se está vengando. Para poder actuar geopolíticamente se necesita independencia económica o, al menos, estructuras sólidas.
  3. Superar la autoincapacitación medial
    Un punto clave: cuando los medios de comunicación suavizan las crisis, impiden que la sociedad se vuelva resistente. Una nueva cultura de la seguridad necesita medios de comunicación que no apacigüen, sino que expliquen, con honestidad, sin adornos, pero con responsabilidad.
  4. Diplomacia sin moralina
    La diplomacia no consiste en hacer juicios morales. Se trata de equilibrar intereses. Europa necesita una política exterior que acepte esta realidad. Una política exterior que entienda que hay que hablar con actores difíciles, no porque te gusten, sino porque existen.
  5. Prioridades realistas
    Europa debe dejar de enredarse en cuestiones secundarias. La seguridad, la energía, la industria, las infraestructuras y la soberanía informativa son cuestiones fundamentales. Todo lo demás viene después.

La seguridad de Europa entre la escalada y la reorientación estratégica

Jeffrey Sachs escribe una carta abierta al Canciller MerzLa actual escalada en Oriente Medio también plantea una cuestión fundamental: ¿Qué papel sigue desempeñando Europa en la arquitectura de seguridad mundial? Esta es precisamente la pregunta que plantea el economista y analista geopolítico Jeffrey Sachs en su discutida carta abierta al gobierno alemán. Sachs sostiene que la seguridad en Europa no puede conceptualizarse unilateralmente, sino que se basa en el principio de la „seguridad indivisible“, es decir, que la estabilidad sólo funciona a largo plazo si se tienen en cuenta los intereses de todos los actores principales. En mi artículo „Jeffrey Sachs advierte a Alemania: Por qué hay que replantearse la seguridad de Europa“ esta perspectiva se examina con más detalle. El texto muestra por qué Sachs cree que es necesario volver a la diplomacia, al realismo estratégico y a la estabilidad a largo plazo.

Posibles escenarios futuros y su importancia estratégica

Escenario Breve descripción Consecuencias estratégicas
Desescalada limitada Alto el fuego a corto plazo, mediación indirecta, retiradas parciales. Estabiliza temporalmente, pero no resuelve los problemas básicos.
Escalada continua Más ataques con misiles, expansión regional, guerras indirectas. Alto riesgo de pérdida estratégica de control.
Evento de choque (por ejemplo, arma nuclear táctica) Romper tabúes, onda expansiva global, reorganización geopolítica masiva. Desestabilización mundial, reevaluación de todas las arquitecturas de seguridad.

Por qué esta crisis es un punto de inflexión - Occidente en la encrucijada

Si se analiza con seriedad la escalada actual, no se ve sólo un conflicto regional, sino un cambio tectónico en el orden mundial. Es un momento que muestra hasta qué punto Occidente ha perdido peso estratégico, no de forma abrupta, sino en una especie de erosión progresiva que ahora aflora visiblemente a la superficie por primera vez.

La crisis de Oriente Próximo es un punto de inflexión porque pone al descubierto todos los puntos débiles al mismo tiempo:

  • la falta de control geopolítico,
  • la ingenua esperanza de un orden moral,
  • autocalmante de los medios de comunicación,
  • vulnerabilidad económica,
  • y la fragmentación estratégica del mundo occidental.

Por primera vez en décadas, los Estados occidentales se enfrentan a una situación en la que no tienen ni margen de maniobra ni medios estratégicos superiores. Pueden apelar, advertir y amonestar, pero ya no pueden moldear la situación. Y eso es precisamente lo que hace que la situación sea tan volátil. Un sistema que durante décadas se consideró una fuerza organizadora ha perdido su centro estructural.

Pero precisamente porque es así, este momento tiene un significado especial: nos obliga a volver a comprometernos con la realidad. No por debilidad, sino por necesidad.

La oportunidad en la crisis: vuelta a la realidad

Paradójicamente, estas crisis también crean la oportunidad para algo que la política occidental ha olvidado durante años: el retorno a un mundo en el que las decisiones estratégicas ya no se basan en ilusiones, políticas simbólicas o reivindicaciones morales, sino en una sobria consideración del equilibrio de poder.

Durante décadas, la gente ha creído que el mundo es maleable si se le explica, sanciona o apela lo suficiente. Pero la escalada actual lo demuestra: La política mundial no obedece a la voluntad moral de los Estados individuales. Sigue estructuras, intereses, líneas históricas y relaciones de poder.

Esta constatación es incómoda, pero saludable. Porque sólo un mundo visto en términos reales puede configurarse en términos reales. Y sólo una política que reconozca que otros actores tienen sus propios intereses, sus propias racionalidades y sus propios medios de poder puede tener éxito a largo plazo.

Un nuevo realismo estratégico

Occidente se enfrenta ahora a una elección:

  • O bien se aferra a su antigua imagen de sí mismo y espera que el mundo vuelva a adaptarse.
  • O acepta que el mundo ha cambiado y que él tiene que cambiar con él.

El realismo estratégico no significa cinismo, sino claridad. No resignación, sino nuevos cimientos. Un mundo en el que Estados como Irán, Turquía, India y Arabia Saudí, así como muchos actores menores, tienen más confianza en sí mismos, requiere una política exterior de Europa y Estados Unidos que sermonee menos y comprenda más. Una política de seguridad que reaccione menos y se anticipe más. Y una política económica y energética menos dependiente y más resistente.

Si algo demuestra este conflicto es que es necesario replantearse un orden mundial que se basaba en la autoevidencia.

Mirando hacia delante - y por qué el futuro no es seguro

Sería presuntuoso afirmar que hoy podemos decir cómo acabará el conflicto actual. Hay demasiadas variables, demasiados giros posibles, demasiadas incógnitas estratégicas en juego. Pero eso es precisamente lo que hace que este capítulo final sea importante: no pretende juzgar, sino orientar.

  • Sabemos que los patrones políticos básicos han cambiado.
  • Sabemos que la disuasión ya no funciona automáticamente.
  • Sabemos que hoy en día las escaladas se producen con mayor rapidez y son más difíciles de detener.
  • Sabemos que los países occidentales ya no disponen de medios para gestionar por sí solos las crisis mundiales.

Y sabemos que este conflicto -al igual que la guerra de Ucrania- forma parte de un cambio mayor: el cambio hacia un mundo multipolar en el que el poder, la influencia y los riesgos se distribuyen de forma diferente a como lo hacían antes.

  • No sabemos si el conflicto se calmará o irá a más.
  • No sabemos qué papel desempeñarán realmente los agentes externos.
  • No sabemos cuánto tiempo podrán Israel e Irán mantener sus posiciones actuales.
  • Y no sabemos si los próximos meses conducirán a una estabilización regional o a una reacción estratégica en cadena.

Esta es la esencia de la incertidumbre estratégica: no sabes lo que se avecina, pero conoces los mecanismos que pueden conducir a ello.

Open end - porque no hay otra manera

Esta crisis no tiene un final predeterminado. No es un capítulo cerrado, sino un proceso que sigue evolucionando. Un proceso que podría caracterizar los próximos años a escala internacional. Y nos obliga a abandonar la ilusión de que podemos predecir o controlar los acontecimientos geopolíticos.

Tal vez este conflicto dé lugar a un nuevo orden regional.

Tal vez termine en una fase de alto el fuego inestable.

Tal vez se intensifique antes de que se vuelva a encontrar un equilibrio.

Tal vez esto conduzca incluso a una reorientación política a largo plazo de Occidente, que le haga más capaz de actuar de nuevo.

Pero una cosa es cierta: este conflicto es un punto de inflexión. Y los puntos de inflexión se caracterizan por el hecho de que cambian de dirección sin decir inmediatamente hacia dónde se dirige el viaje. Desde el punto de vista estratégico, es la única manera honesta de ver las cosas. Porque quien pretenda tener certezas en esta situación no ha entendido la situación.

El Derecho internacional entre la aspiración y la realidad geopolítica

Derecho internacional y orden mundial basado en normasLa actual escalada entre Israel, Estados Unidos e Irán plantea inevitablemente una cuestión fundamental: ¿Qué papel sigue desempeñando realmente el Derecho internacional en un mundo de políticas de poder creciente? Los discursos políticos hablan a menudo de un „orden internacional basado en normas“, pero en momentos de crisis se pone de manifiesto una y otra vez la fuerza con que los intereses estratégicos, la lógica militar y las rivalidades geopolíticas pueden anular estos principios. Examino precisamente esta zona de tensión con más detalle en el artículo de fondo „El orden mundial basado en normas y el derecho internacional: entre la pretensión, la realidad y el incumplimiento del derecho“. Trata de las normas que supuestamente mantienen unido el sistema internacional, de por qué se violan repetidamente y de por qué el Derecho internacional desempeña, no obstante, un papel central en la estabilidad y la limitación de conflictos.


Fuentes en profundidad sobre el tema

    1. La historia de la retórica de Netanyahu sobre las ambiciones nucleares de IránUn repaso de Al Jazeera a más de tres décadas de advertencias políticas de Benjamin Netanyahu sobre un supuesto programa inminente de armas nucleares iraníes. El análisis muestra cómo estas advertencias se han repetido públicamente desde principios de la década de 1990.
    2. Netanyahu lleva desde 1992 advirtiendo de que Irán está cerca de la bomba nuclearResumen de las principales declaraciones de Netanyahu desde principios de la década de 1990, incluida su predicción en 1992 de que Irán podría desarrollar una bomba nuclear en un plazo de tres a cinco años. El artículo resume las advertencias recurrentes en orden cronológico.
    3. ¿Amenaza nuclear inminente para Irán? Cronología de las advertencias desde 1979El Christian Science Monitor traza la historia de las advertencias occidentales sobre el programa nuclear iraní y muestra cómo han evolucionado las evaluaciones a lo largo de varias décadas. La cronología ofrece un importante contexto histórico para los debates políticos en torno al programa nuclear iraní.
    4. Discurso del Primer Ministro Netanyahu ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (2012)Documentación oficial del famoso discurso de Netanyahu ante la Asamblea General de la ONU, en el que utilizó una representación gráfica („línea roja“) para advertir de un inminente programa de armas nucleares iraní. Este discurso se convirtió en uno de los momentos más famosos del debate internacional sobre Irán.
    5. El sencillo gráfico de la bomba de Netanyahu confunde a los expertos nuclearesAnálisis del gráfico altamente simbólico de la „bomba de dibujos animados“ que Netanyahu presentó en la ONU en 2012. Los expertos criticaron el hecho de que la ilustración simplificara en gran medida las complejas cuestiones técnicas del programa nuclear iraní.
    6. El diagrama de la bomba de Netanyahu tiene éxito, pero no como quería el Primer MinistroThe Guardian informa sobre la reacción internacional al famoso discurso de Netanyahu en la ONU y el simbólico „dibujo de la bomba“ que atrajo la atención mundial y dio forma al debate sobre el programa nuclear iraní.
    7. Tras 30 años de advertencias, Netanyahu aprieta el gatilloBloomberg analiza cómo Netanyahu retrató a Irán como una amenaza existencial central para Israel durante décadas y finalmente apoyó la acción militar contra el programa nuclear iraní.
    8. Irán al borde de la bomba nuclear en 6-7 meses: NetanyahuReuters informa sobre la advertencia de Netanyahu en 2012 de que Irán podría lograr la capacidad de construir una bomba nuclear en pocos meses. El artículo ejemplifica los recurrentes mensajes de alarma del Gobierno israelí.
    9. Programa nuclear de IránPanorama de la historia, el desarrollo y las controversias políticas en torno al programa nuclear iraní, desde sus inicios en la década de 1950 hasta la revolución de 1979 y los actuales conflictos internacionales.
    10. Cronología del programa nuclear de IránCronología detallada de los acontecimientos más importantes del programa nuclear iraní, incluidas las negociaciones internacionales, las sanciones y el acuerdo nuclear de 2015 (JCPOA).
    11. Cronología sencilla del programa nuclear iraníEl Boletín de los Científicos Atómicos explica el desarrollo del programa nuclear iraní y las consecuencias políticas de acuerdos internacionales como el JCPOA. El análisis clasifica los avances técnicos y los conflictos diplomáticos.
    12. La apuesta nuclear de Netanyahu: los riesgos de una escalada con IránAnálisis del Centro Iram sobre los riesgos estratégicos de una escalada militar entre Israel e Irán, así como la argumentación política a largo plazo de Netanyahu en relación con la cuestión nuclear iraní.
    13. Netanyahu traza una ‘línea roja’ sobre el programa nuclear iraníInforme sobre el discurso de Netanyahu en la ONU y su llamamiento a una clara „línea roja“ internacional para impedir que Irán construya una bomba nuclear.
    14. El ataque de Israel a Irán marca la hora de la verdad para NetanyahuAnálisis de la agencia de noticias AP sobre las antiguas advertencias de Netanyahu sobre la amenaza nuclear iraní y su influencia en la política de seguridad y las decisiones militares de Israel.
    15. Enfrentamiento entre Estados Unidos e IránEl Global Conflict Tracker del Council on Foreign Relations ofrece un análisis continuamente actualizado del enfrentamiento estratégico entre Irán, Estados Unidos y sus aliados regionales. El sitio explica las causas históricas del conflicto, el papel del programa nuclear iraní, las guerras regionales por delegación y la dinámica militar entre Washington, Teherán e Israel.
    16. Enfrentamiento entre Estados Unidos e IránEl Global Conflict Tracker del Council on Foreign Relations ofrece un análisis continuamente actualizado del enfrentamiento estratégico entre Irán, Estados Unidos y sus aliados regionales. El sitio explica las causas históricas del conflicto, el papel del programa nuclear iraní, las guerras regionales por delegación y la dinámica militar entre Washington, Teherán e Israel.
    17. Reacción de los expertos: ¿Qué vendrá después de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán?Análisis de varios expertos en seguridad del Consejo Atlántico sobre la importancia estratégica de ataques militares conjuntos contra Irán. El artículo analiza las posibles reacciones iraníes, los riesgos de escalada regional y las consecuencias geopolíticas a largo plazo para Oriente Medio y el equilibrio de poder internacional.
    18. Estados Unidos e Israel atacan Irán - Análisis estratégico inicialAnálisis de expertos del think tank británico Chatham House sobre las causas y consecuencias de una acción militar contra Irán. El informe evalúa el arsenal de misiles de Irán, sus milicias regionales y el papel a largo plazo del país en la estructura de poder de Oriente Medio.
    19. La guerra de Irán expone los límites de la influencia rusaAnálisis estratégico de cómo el conflicto de Irán limita la influencia de Rusia en Oriente Medio y al mismo tiempo revela un orden regional fragmentado. El artículo arroja luz sobre el papel de Moscú, sus relaciones con Teherán y el impacto en el equilibrio de poder mundial.
    20. Cómo la tecnología rusa y china apuntala la profundidad estratégica de Irán: Análisis de la cooperación militar y tecnológica entre Irán, Rusia y China. El artículo muestra cómo las transferencias de tecnología, la cooperación militar y las redes económicas refuerzan la posición estratégica de Irán en el conflicto con Occidente.
    21. Conflicto en Irán: implicaciones económicas y para el mercado mundialEstudio de Oxford Economics sobre el impacto económico de un conflicto con Irán. El análisis examina en particular los precios de la energía, las cadenas mundiales de suministro, los mercados financieros y los posibles escenarios para la economía mundial en caso de una escalada prolongada en Oriente Medio.

Preguntas más frecuentes

  1. ¿Por qué se considera este conflicto entre Israel e Irán tan peligroso desde el punto de vista estratégico?
    Porque aquí confluyen varios niveles al mismo tiempo: un Israel amenazado existencialmente, un Irán a largo plazo, unas estructuras de influencia occidentales debilitadas, unas alianzas regionales fragmentadas y una estructura de poder mundial en transición. Esta combinación crea una situación en la que los mecanismos tradicionales de estabilidad ya no son eficaces. Los estrategas temen estas situaciones porque ya no son predecibles y los pequeños errores pueden tener enormes consecuencias.
  2. ¿Por qué Israel no puede simplemente reaccionar con menos dureza para calmar la situación?
    Para Israel, la moderación no es un paso neutral. Cualquier debilidad visible podría perjudicar su propia capacidad de disuasión e inquietar a la población. El país se siente amenazado existencialmente y, en tales situaciones, la dureza suele considerarse una defensa necesaria. Al mismo tiempo, existe una presión política interna que bloquea planteamientos más moderados. Por tanto, Israel se encuentra en una situación en la que la moderación parece ser un riesgo, no una solución.
  3. ¿Por qué Irán no puede simplemente retroceder?
    Irán define su legitimidad a través de la resistencia, la firmeza y la proyección de poder regional. Una retirada se interpretaría internamente como debilidad y podría desestabilizar el régimen. En términos de política exterior, ceder se vería como una pérdida de disuasión. Para Teherán, ceder no es sólo un problema político, sino estructural. Esto significa que Irán -al igual que Israel- está atrapado en una lógica que favorece la escalada.
  4. ¿Qué papel desempeña en la situación actual la política de advertencia de Netanyahu, que dura ya décadas?
    Las repetidas advertencias sobre la „pronta capacidad nuclear“ de los dirigentes iraníes desde la década de 1990 han conformado la cultura política de Israel y han creado expectativas internacionales. Sin embargo, la repetición constante de estas advertencias las ha hecho menos eficaces. Ahora que la situación es realmente grave, la credibilidad de estas llamadas de alarma se ha debilitado. Al mismo tiempo, Israel ha maniobrado para situarse en una línea de la que una retirada es difícilmente posible desde el punto de vista político.
  5. ¿Por qué de repente los expertos vuelven a hablar hoy del uso de armas nucleares tácticas?
    Porque se dan simultáneamente varios factores de riesgo: un sistema de defensa israelí desbordado, enormes capacidades iraníes de misiles y aviones no tripulados, un punto muerto estratégico en el que ambas partes difícilmente pueden ceder, así como un entorno geopolítico en el que Occidente ha perdido su antiguo papel de ancla de estabilidad. Las armas nucleares tácticas se consideran la „ultima ratio“ en situaciones de amenaza existencial, y muchos de los acontecimientos actuales indican que los espacios de decisión se están estrechando.
  6. ¿Cuáles serían las consecuencias de un ataque nuclear limitado en Oriente Próximo?
    Incluso un despliegue táctico, no estratégico, tendría consecuencias globales. Sacudiría la arquitectura de seguridad internacional, desestabilizaría las alianzas regionales, desequilibraría los mercados y cuestionaría la legitimidad de los tratados internacionales. El efecto psicológico sería especialmente explosivo: un despliegue único rompería un tabú de décadas y aumentaría las posibilidades de que se produjeran imitadores.
  7. ¿Qué probabilidades hay de que Pakistán responda a un ataque nuclear contra Irán?
    Un contraataque nuclear directo por parte de Pakistán sería muy improbable porque sumiría al país en un conflicto suicida. Más probables serían las condenas retóricas masivas, la movilización militar, la presión diplomática y el fortalecimiento de las alianzas antioccidentales. Sin embargo, el mero hecho de que Pakistán sea una potencia nuclear y se vea a sí mismo como la potencia protectora del mundo musulmán aumenta considerablemente la complejidad del conflicto.
  8. ¿Queda hoy alguna gran potencia que pueda detener con seguridad una escalada?
    El mundo se ha vuelto multipolar. Estados Unidos está desbordado, Europa es políticamente débil, Rusia y China persiguen sus propios intereses y su influencia sobre Irán es limitada. Ya no hay un único actor que pueda actuar como „amortiguador de la escalada“ fiable. Esto es precisamente lo que distingue esta crisis de los conflictos anteriores.
  9. ¿Por qué muchos europeos subestiman el peligro?
    Porque la situación de los medios de comunicación está muy filtrada. Muchos telediarios occidentales sólo muestran imágenes abstraídas o difuminadas. Al mismo tiempo, rara vez proporcionan información sobre las profundas conexiones estructurales. Esto crea una engañosa sensación de distancia. Aunque la gente intuye que „algo va mal“, no ve la realidad completa. Y la falta de visibilidad conduce a una falta de urgencia.
  10. ¿Por qué los medios de comunicación occidentales no muestran las imágenes reales de la guerra, o las muestran atenuadas?
    Por varias razones: para no escandalizar a la población, para proteger la estabilidad social, por prudencia editorial y por una imagen tradicional de sí mismo que presenta los conflictos de forma didáctica y no documental. Pero esta moderación crea lagunas informativas. Y las lagunas informativas se vuelven peligrosas en tiempos de crisis porque conducen a percepciones erróneas y a decisiones políticas equivocadas.
  11. ¿Por qué las empresas reaccionan con tanta cautela ante el conflicto?
    Las empresas son sistemas de riesgo. En cuanto aumenta la incertidumbre geopolítica, reaccionan instintivamente: aplazan inversiones, reducen pasivos, retienen liquidez y planifican de forma más conservadora. Las cadenas de suministro, los precios de la energía, las primas de seguros y las condiciones crediticias dependen en gran medida de la evolución geopolítica. Cuando el mundo se vuelve inestable, la actividad económica suele congelarse, mucho antes de que la crisis llegue realmente a nosotros.
  12. ¿Qué papel desempeñan los precios de la energía en esta evolución?
    Un papel central. Oriente Medio es un centro neurálgico para el suministro de energía. Cualquier incertidumbre en la región tiene un impacto inmediato en los precios del petróleo y el gas. Las empresas no perciben estos movimientos de precios como „noticias aterradoras“, sino como un factor de coste real que afecta a toda la cadena de valor. La energía es el pulso invisible de la economía mundial, y este pulso reacciona con extrema sensibilidad.
  13. ¿Por qué la presión occidental contra Irán ya casi no es eficaz?
    Porque Irán opera ahora en gran medida con independencia de los sistemas occidentales y, en su lugar, depende de los mercados asiáticos, las redes regionales y las nuevas alianzas geopolíticas. Las sanciones que solían ser eficaces están perdiendo su efecto. Al mismo tiempo, Irán se da cuenta de que las estructuras de poder mundiales están fragmentadas. Esto crea un margen de maniobra que no existía en el pasado.
  14. ¿Puede aún la diplomacia resolver el conflicto?
    La diplomacia puede amortiguarlo, pero no resolverlo. Los conflictos de esta magnitud tienen causas estructurales profundas. Las conversaciones diplomáticas son importantes, pero sólo funcionan si ambas partes ven una salida. En la actualidad, ni Israel ni Irán pueden ver esa salida sin poner en peligro los fundamentos de su política de seguridad. Por tanto, la diplomacia sólo puede limitar los daños.
  15. ¿Qué lecciones debe aprender Europa de esta escalada?
    Europa tendría que desarrollar una cultura de política de seguridad completamente nueva: más realista, más sólida, más independiente. Esto incluye: una industria más fuerte, un suministro energético fiable, una política exterior estratégica sin arrogancia moral y un panorama mediático que no pase por alto las crisis. Hoy en día, Europa es demasiado dependiente, demasiado lenta y demasiado ingenua para la realidad geopolítica.
  16. ¿Por qué este conflicto es un punto de inflexión para el orden mundial?
    Porque deja claro que el viejo orden occidentalizado ya no funciona. El poder se está redistribuyendo. Estados que antes sólo tenían relevancia regional ahora actúan a escala mundial. Occidente ya no puede determinar unilateralmente cómo deben desarrollarse los conflictos. El mundo se está volviendo multipolar, y los sistemas multipolares son más caóticos, más dinámicos y más difíciles de controlar.
  17. ¿Tenemos que prepararnos para las consecuencias directas en Europa?
    Sí, no necesariamente desde el punto de vista militar, sino político, económico y social. Influyen los precios de la energía, la inflación, las cadenas de suministro, las migraciones, las cuestiones de seguridad y los estados de ánimo políticos. La geopolítica nunca está lejos. Siempre repercute en nuestra vida cotidiana a través de canales económicos y sociales, aunque mucha gente sólo se dé cuenta de ello con retraso.
  18. ¿Por qué el artículo termina deliberadamente abierto?
    Porque no hay caminos claros en este conflicto. Demasiadas variables, demasiados actores, demasiadas líneas históricas se entrecruzan. Un final abierto refleja mejor la realidad que una conclusión artificial. Crisis como ésta son procesos, no acontecimientos cerrados. Y su desarrollo depende de decisiones que se tomarán en los próximos días, semanas y meses - por actores que están ellos mismos bajo una presión extrema.

Cuestiones sociales de actualidad

Noticias anteriores sobre el tema

25.03.2026: Las duras críticas del Presidente alemán Steinmeier a la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán están causando un revuelo inusitado. Reacciones políticas dentro y fuera del país. Aunque Steinmeier calificó el conflicto de „contrario al derecho internacional“, recibió el apoyo tanto de Teherán como de la AfD, una constelación rara y políticamente notable. Al mismo tiempo, su postura ha sido recibida con críticas dentro de la política alemana, en particular por parte de la CDU/CSU, que le acusa de extralimitarse en sus funciones. El debate se centra menos en la valoración del conflicto en sí y más en la cuestión de hasta qué punto un Presidente Federal debe formular abiertamente posiciones de política exterior. Las declaraciones de Steinmeier muestran hasta qué punto el conflicto iraní caracteriza también el debate político interno en Alemania.

24.03.2026El Presidente Federal Frank-Walter Steinmeier ha criticado la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán en términos inusualmente claros, calificándola de „contraria al Derecho internacional“. En un discurso con motivo del 75 aniversario del Ministerio Federal de Asuntos Exteriores, subrayó que había „pocas dudas“ sobre esta valoración. Steinmeier se mostró así mucho más tajante que el gobierno alemán, que hasta ahora había evitado tal categorización. Al mismo tiempo, calificó el conflicto de „error políticamente fatal“ y puso en duda que pudieran alcanzarse los objetivos militares, como impedir una bomba nuclear iraní.


El Presidente Federal Steinmeier califica la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán de „contraria al Derecho internacional“ | El Presidente Federal Steinmeier califica la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán de "contraria al Derecho internacional EL TIEMPO

Steinmeier también se refirió al fallido acuerdo nuclear de 2015, que, en su opinión, proporcionó una base más estable para la diplomacia. Sus declaraciones marcan un notable cambio en el discurso político y subrayan las crecientes tensiones en el seno de la política exterior occidental.

23.03.2026: Una corriente Informe del Handelsblatt muestra hasta qué punto las tensiones en el conflicto de Irán siguen intensificándose e inquietan cada vez más a los mercados financieros. El principal detonante es un ultimátum del presidente estadounidense, Donald Trump, que ha pedido a Teherán que abra el estrecho de Ormuz, de importancia estratégica, y al mismo tiempo ha amenazado con atacar las instalaciones energéticas iraníes. Irán ha respondido con contraamenazas y mantiene la perspectiva de un posible bloqueo completo del estrecho. Esto supondría un duro golpe para la economía mundial, ya que gran parte del comercio mundial de petróleo pasa por esta ruta. Los mercados reaccionan con nerviosismo: suben los precios de la energía, las bolsas sufren presiones y los inversores temen una nueva escalada. En conjunto, la impresión es la de una situación muy dinámica en la que las decisiones políticas tienen consecuencias económicas inmediatas.

Las tensiones en el conflicto iraní repercuten cada vez más en Europa, concretamente en la política de defensa suiza. El Gobierno de Berna ha decidido, por el momento dejar de suministrar armas a EE.UU., ya que están directamente implicados en el conflicto con Irán. El trasfondo de esta decisión es la estricta neutralidad de Suiza, que prohíbe la exportación de material bélico a Estados beligerantes. Al mismo tiempo, el Ministro de Asuntos Exteriores, Ignazio Cassis, subraya que esta decisión no es un juicio político, sino una obligación legal. Sin embargo, la medida tiene consecuencias tangibles para la industria suiza de defensa, ya que Estados Unidos era hasta ahora uno de sus clientes más importantes. Las empresas ya están advirtiendo de pérdidas económicas y posibles deslocalizaciones de la producción. En conjunto, la decisión muestra hasta qué punto el conflicto afecta ahora también indirectamente a los países europeos.

20.03.2026El actual conflicto en Oriente Próximo está empezando a la industria mundial de semiconductores. Los principales desencadenantes son las interrupciones de importantes cadenas de suministro, como el bloqueo del Estrecho de Ormuz, que se utiliza para transportar materias primas clave. El suministro de gas natural licuado y helio, esenciales para la producción de chips, es especialmente crítico. Países como Taiwán están sufriendo presiones por ello, ya que dependen en gran medida de las importaciones energéticas de la región. Al mismo tiempo, centros logísticos como Dubai, que desempeñan un papel importante en el transporte mundial de obleas, también se están viendo afectados. Los expertos advierten de que la ya tensa situación del mercado de chips podría empeorar, sobre todo debido a la gran demanda en el campo de la inteligencia artificial.

19.03.2026En una detallada entrevista con el periódico austriaco Kronen Zeitung, el embajador iraní pinta un cuadro claro y decidido de la situación actual. Desde el punto de vista de Teherán, no se trata de una escalada a corto plazo, sino de un conflicto a más largo plazo para el que está preparado política y militarmente. El embajador habla de ataques repetidos, que en su opinión son injustificados, y subraya que Irán considera sus reacciones en el marco del derecho internacional.


El embajador iraní: „Irán está preparado para una guerra larga“ | El Parlamento Europeo pide a Irán que se prepare para la guerra Kronen Zeitung

Al mismo tiempo, queda claro que los dirigentes de Teherán no esperan un final rápido, sino que se preparan estratégicamente para un conflicto más largo. Así pues, la entrevista ofrece una visión pocas veces directa de la visión oficial de Irán y añade una perspectiva central a los informes anteriores.

15.03.2026: En una reciente entrevista con el Canal de noticias WELT el ex teniente general (retirado) de las Fuerzas Armadas alemanas Roland Kather pinta un panorama de la situación en Oriente Medio mucho más escéptico que el que se puede escuchar actualmente en muchas declaraciones políticas. Mientras el presidente estadounidense Donald Trump habla ya de éxitos, Kather advierte de una peligrosa dinámica de escalada y de una línea estratégicamente poco clara de la política occidental. En particular, la amenaza de un posible bloqueo del estrecho de Ormuz podría tener un impacto masivo en el comercio mundial.

Al mismo tiempo, el general señala las debilidades militares de Europa, por ejemplo en la marina alemana, así como nuevas dinámicas en el campo de los conflictos, como la experiencia ucraniana en la guerra con drones. En general, la impresión es que la estrategia de seguridad de Occidente es cada vez más aleatoria, mientras que Irán y sus socios parecen ser más resistentes militarmente de lo esperado.

12.03.2026: El nuevo líder religioso y jefe de Estado iraní, Modshtaba Jamenei, ha hablado públicamente por primera vez desde el inicio de la guerra y ha pedido un Se anuncia una línea dura hacia EE.UU. e Israel. En un mensaje transmitido por la televisión estatal, el clérigo de 56 años pidió venganza para las víctimas de los ataques aéreos y habló de la necesidad de una respuesta decisiva. En particular, se refirió a un ataque en el que, según fuentes iraníes, murieron numerosas escolares.

Al mismo tiempo, los dirigentes iraníes anunciaron que seguirían ejerciendo presión sobre las bases militares estadounidenses en la región y utilizando palancas estratégicas como el estrecho de Ormuz. La primera declaración del nuevo ayatolá se considera una señal de que Teherán pretende mantener su estrategia de confrontación a pesar de los graves atentados.

09.03.2026: En la escalada del conflicto entre Irán e Israel, la situación se ha recrudecido una vez más. drásticamente agudizado. Según diversos medios de comunicación, tras la muerte del anterior líder iraní en un ataque con misiles, su hijo Modshtaba Jamenei fue elegido nuevo jefe del país. Se le considera un estricto partidario de la línea dura procedente de los círculos de la Guardia Revolucionaria iraní. Además de su padre, en el atentado murieron su esposa y otros miembros de su familia. Poco después de su llegada al poder, se produjo una nueva escalada masiva: Irán lanzó el mayor ataque con misiles contra Israel desde el inicio del actual conflicto. Israel respondió con contraataques contra objetivos iraníes en la región.

Crecimiento paralelo según Wallstreet Online Las consecuencias económicas preocupan a todo el mundo. Los observadores advierten de que una escalada del conflicto podría poner en peligro el tráfico marítimo a través del estratégicamente importante estrecho de Ormuz. Una parte significativa del comercio mundial de petróleo se transporta a través de este estrecho. Si se bloquea la ruta marítima, el aumento de los precios de la energía y las interrupciones del comercio podrían desencadenar una desaceleración económica mundial o incluso una recesión.

06.03.2026: En la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, ha hecho una drástica exigencia. Según ha informado el Liveblog del Süddeutsche Zeitung Trump declaró en su plataforma Truth Social que un acuerdo con Teherán está descartado para él en este momento. En su lugar, cree que el conflicto debe convertirse en un „La “rendición incondicional" de Irán a su fin. Así pues, Washington está intensificando claramente su retórica y señalando una línea dura en el conflicto militar en curso. Al mismo tiempo, los medios de comunicación internacionales informan de nuevas operaciones militares y de un aumento de las tensiones en la región. Los observadores ven en ello una posible nueva escalada, mientras que las iniciativas diplomáticas apenas han avanzado hasta ahora.

04.03.2026: Como el Süddeutsche Zeitung informó en un liveblog, El ejército estadounidense ha informado de que ha eliminado gran parte de la armada iraní en el Golfo Pérsico. El Mando Central estadounidense (CENTCOM) declaró que las fuerzas estadounidenses habían destruido 17 buques de guerra iraníes, incluido un submarino, y atacado simultáneamente casi 2.000 objetivos en Irán. Según el mando militar, el objetivo de la operación era neutralizar la capacidad de Irán de bloquear el estratégicamente importante estrecho de Ormuz. El comandante del Mando Central estadounidense declaró que actualmente no hay buques iraníes operando en el Golfo Pérsico, el Estrecho de Ormuz o el Golfo de Omán. La información procede de fuentes militares estadounidenses y actualmente no puede ser verificada de forma independiente. El estrecho de Ormuz está considerado una de las rutas de transporte de energía más importantes del mundo: alrededor de una quinta parte del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado pasa por la ruta entre Irán y Omán.

01.03.2026: El líder espiritual de Irán El ayatolá Ali Jamenei ha muerto - Así lo confirmaron los medios estatales iraníes pocas horas después de un anuncio anterior del presidente estadounidense, Donald Trump. Según informes de Irán, el anciano de 86 años murió en los intensos ataques aéreos de Estados Unidos e Israel, y se declaró un periodo de luto nacional de 40 días. Según los medios, en los ataques también murieron familiares cercanos, entre ellos su hija y su nieta. La Guardia Revolucionaria iraní anunció represalias, mientras que Trump describió la muerte de Jamenei como una oportunidad para el pueblo iraní.

28.02.2026El 28 de febrero de 2026, Israel, junto con Estados Unidos, lanzó ataques militares contra objetivos en Irán, empujando el prolongado conflicto de Oriente Próximo a una nueva y peligrosa fase. Según un informe de Wirtschaftswoche Las instalaciones iraníes fueron blanco de los ataques, mientras nubes de humo se elevaban sobre la ciudad y se registraban explosiones en Teherán. La ofensiva supone una escalada significativa en la disputa sobre el programa nuclear iraní y se produce tras meses de tensión entre Israel, Estados Unidos y Teherán. Los dirigentes iraníes amenazan con tomar represalias, por lo que los observadores internacionales temen que la situación se deteriore aún más.


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