El otro día me topé con una información que al principio me interesó de pasada y luego ya no me abandonó. Un informe mencionaba que el gobierno estadounidense estaba planeando un nuevo portal en línea. Un portal que permitiría acceder a contenidos bloqueados en determinadas regiones del mundo. Se mencionaban países como Irán y China. Pero entonces surgió otro término: Europa.
Europa.
La idea de que organizaciones estadounidenses desarrollen un portal de información destinado expresamente a los ciudadanos europeos porque aquí ya no se puede acceder a determinados contenidos me hizo reflexionar. No de indignación ni de pánico, sino de alerta. Cuando de repente se menciona a Europa al mismo tiempo que a las zonas tradicionales de censura, merece la pena mirar más de cerca.