El mundo de la inteligencia artificial está en movimiento. Casi todas las semanas surgen nuevos modelos, nuevos métodos y, sobre todo, nuevas posibilidades, pero hay algo que no cambia: no todas las innovaciones técnicas conducen automáticamente a una vida cotidiana mejor. Muchas cosas siguen siendo experimentales, complejas o simplemente demasiado costosas para un uso productivo. Esto es especialmente evidente en el llamado ajuste fino de los grandes modelos lingüísticos, un método de especialización de la IA generativa a su propio contenido, términos y tonalidades.
He acompañado este proceso intensamente durante los últimos meses - primero en la forma clásica, con Python, terminal, mensajes de error y angustiosos bucles de configuración. Y después: con FileMaker 2025, un paso que me sorprendió - porque no fue fuerte, sino claro. Y porque demostró que hay otro camino.