Los wearables forman ya parte de la vida cotidiana. Mucha gente lleva ya un smartwatch como algo normal, cuenta sus pasos, controla la calidad de su sueño o establece recordatorios para hacer descansos durante el día. Y me alegra admitirlo: Yo también tengo un Apple Watch, y encuentro esta tecnología absolutamente fascinante a su manera. Puede hacer cosas que hace sólo unos años habrían sido puros sueños del futuro. Sin embargo, apenas uso mi reloj Apple.
Y justo ahora, tras los últimos informes y declaraciones de expertos, me doy cuenta una vez más de que esta reticencia no está tan equivocada. Al fin y al cabo, muchos auriculares y wearables modernos contienen ahora sensores que pueden medir mucho más de lo que uno se imagina a primera vista. No todos los auriculares lo hacen, pero la tendencia es clara: cada vez más tecnología se traslada discretamente a pequeños dispositivos que llevamos cerca del cuerpo.